Los materiales que sirvieron para la muestra del Museo Mural son un homenaje de lo que Basilea le aporto a Cristina Kahlo, una selección de im/aacute;genes rescatadas de las trapecistas, payasos, ruedas de la fortuna. Globos, paisajes, cuentos infantiles, lunas y soles, letreros luminosos que nos invitan a ser parte de la diversión. Im/aacute;genes planas que nos hacen sentir que penetramos en las p/aacute;ginas de un libro de historietas, donde se confunden objetos y personajes con el plano bidimensional. Esta serie de im/aacute;genes se tiempo al juego. Al arte lúdico. Puede ser un domingo en la Alameda o en una feria regional, de México o Suiza; puede incluso ser en un lugar insospechado, ése que Cristina redescubre y nos la memoria. Este cat/aacute;logo contiene también las gr/aacute;ficas, que encontraron motivo, en la fecha en que se celebra el día de muertos en México, tema en el que Cristina Kahlo asume el papel de retratista y toma como modelos a niños que ese día eligen su vestimenta y maquillaje. La serie de fotografías que realizó en esta fecha, contiene retratos rostros infantiles con la cara pintarrajeada, con trajes vestidos blancos, m/aacute;scaras, sombreros y flores. Cada niño asume con espontaneidad su lugar ante la c/aacute;mara. La celebración de la muerte los invita a jugar con ella, y es a través de la c/aacute;mara que ese juego se repite y queda atrapado en im/aacute;genes que atraen al espectador por lo lúgubre de los pequeños personajes.