El esclavo del demonio, es una de las más célebres obras de Mira de Amescua, y tal vez la mejor comedia religiosa de la España del siglo de oro. Inspirada en la leyenda faústica de un monje portugués, frey Gil de Santarem (llamado también Egidio), relata que éste, harto de la vida ascética, se entregó a una frenética existencia licenciosa y, para dominar los secretos de la nigromancia, hizo un pacto con el Diablo, vendiéndole su alma.
ESPAÑOL: Curiosa comedia sobre un sacerdote y una mujer que, después de cometer un pecado, se creen ya condenados por Dios. El hombre se convierte en esclavo del demonio. Los dos se dedican a cometer fechorías (asesinatos, violaciones, robos). La mujer es la primera en arrepentirse y se declara esclava de Dios. El sacerdote acaba por comprender que el demonio sólo le ofrece engaños, y también se arrepiente. Los dos se salvan.
Se nota la influencia de Lope de Vega, y es posible que esta obra haya influido en "El Condenado por Desconfiado" de Tirso de Molina, a la que precedió en dos décadas. De hecho, esta obra ha sido atribuida a veces a Mira de Amescua.
ENGLISH: An interesting comedy about a priest and a woman who, after sinning, believe they are condemned by God. The man becomes a slave to the devil. Both commit misdeeds (murder, rape, robbery). The woman is the first to repent and declares herself slave of God. The priest finally understands that the devil offers him only deceit, and he also repents. Both are saved.
It's easy to see the influence of Lope de Vega, and I don't exclude that this work may have influenced Tirso de Molina's "El Condenado por Desconfiado", two decades later. In fact, the latter play has also been attributed to Mira de Amescua.
“Debéis aprender a leer teatro”. Qué maravillas es capaz de hacer el teatro del Siglo de Oro. Engancha desde el minuto uno. Y me parece fantástica la evolución —momentánea— de los versos y estrofas que pasan de quintillas a redondillas para alargar el ritmo en los momentos en los que se necesita algo más de paz ante la agitación de la escena.
Y, por supuesto, es necesario destacar el enredo que acaece principalmente a Leonor, pero la simbología que se respira alrededor de Lisarda es, cuanto menos, sublime.
Una obra que refleja lo inestable que es la moral humana. Me gusta que este tipo de temas se trate desde una perspectiva religiosa, lo hace más universal, transversal. Además, la figura del diablo en la literatura es, para mí, siempre un punto a favor.
No conocía al guadijeño Mira de Amescua. Solo me sonaba su nombre de haberlo visto citado en los manuales de literatura del bachillerato como un dramaturgo menor contemporáneo de Lope. Leyendo esta obra, que descubrí por casualidad y que me atrajo por su curioso título, he descubierto a un poeta extraordinario y un punto excéntrico. La trama de la obra es abigarrada, llena de acontecimientos inverosímiles y a veces disparatados, pero fascinante y con unos versos musicales y armoniosos de línea clara (que diría Luis Alberto de Cuenca). Nos cuenta la historia de un anciano padre (Marcelo) de dos hijas a las que destina al matrimonio a la una y al convento a la otra. Por supuesto, el deseo patriarcal se tuerce desde el principio. Las dos hijas no pueden ser más opuestas: una, Leonor, es sumisa y discreta, obediente en todo momento a su padre y la otra, Lisarda, es rebelde y está liada con el asesino de su hermano. Este amante clandestino y prohibido (Don Diego Meneses) cuando va a "hacer el amor” con Lisarda, pretendiendo subir al balcón de su dormitorio, es interrumpido por el santurrón local: Don Gil. Este, que da título a la obra, será efectivamente el esclavo del demonio, un nuevo Fausto, mucho antes de Goethe. El santo Don Gil convence a Don Diego de su iniquidad y le insta a que se arrepienta y que deje en paz a la rebelde Lisarda. Sorprendentemente, Don Gil tiene éxito en su predicación, pero al quedarse pendiente la cuerda por la que iba a subir al balcón, aprovecha la ocasión (en la ocasión está el peligro) y sube Don Gil a la habitación de Lisarda y la goza (terminología de la época y de la obra). A partir de ahí se van a desencadenar una serie de peripecias que incluirán violaciones, asaltos a mano armada y pactos con el diablo. La obra no puede ser más bizarra y divertida, añadiendo a la peripecia argumental la belleza de los versos del gran Mira de Amescua. No desmerece nada del mejor Lope. Es incluso más divertido que la mayoría de las comedias de Lope que conozco. El único defecto de la obra es la dispersión de la trama y el exceso de personajes y vicisitudes argumentales. Hubiera mejorado estando más concentrado el argumento y eliminando algunos momentos que aportan poco. Tampoco podemos esperar de Don Antonio Mira de Amescua verosimilitud ni pizca de psicología. Los personajes cambian de santos a diablos con solo que se presente la ocasión de ejercitar sin límite su lascivia: quien evita la tentación, evita el peligro. No vemos el proceso psicológico de transformación de Don Gil de santo anacoreta ejemplar a bandido, violador y nigromante. Simplemente, actúa así porque sí. Esta es la explicación que da Don Gil: "Ya me tiene su hermosura / tan determinado y loco / que parece que la toco. / ¡Ay Amor, si imaginado / eres tan dulce, gozado / no será tu gusto poco!”. Cuando Lisarda descubre al lúbrico anacoreta en su alcoba exclama. “...mi agravio y desdichas crecen; / que en esto paran las hijas / que a sus padres no obedecen.” La obra que comento es una comedia de santos, frecuente en nuestro Siglo de Oro. La finalidad de la obra, además de divertir al respetable, es aleccionadora y moralista y está más cercana a un auto sacramental que a una comedia de capa y espada. Hay que recordar que Mira era arcediano de la Catedral de Guadix.
Hahaha. Ok this play is insane. It is, perhaps, somewhat comparable to The Witch of Edmonton or The Atheist's Tragedy in plot, but then it takes many very strange turns, including a transvestite brigand and thief, an evil rapist priest, some pretty cool pyrotechnics, and an angel-devil battle in the sky (for real).
Mira de Amescua's treatment of sexual violence is especially intriguing. On one hand, many women in the play are victims of rape, though we meet only one of them. On the other hand, the play offers deniability to one of its victims and never lets the play's protagonist, also a victim of rape, acknowledge the violence done to her by her rapist. The whole thing is very confused and very interesting.
I will say that this is unlike any of the Spanish renaissance drama I have known. Perhaps that is because this is a different genre of play, as the introduction tells us, a comedia de santo, or perhaps it's that Mira had different interests than the playwrights one usually reads from the period.
[3.5] Se pone MUY enredado y eso me pareció divertido. Sin embargo, cuando me prometieron una comedia sobre venta de almas, esperaba más venta de almas. Also, el final es muy meh. Podría haber dado risa, podría haber sido genial, pero noooooo
Los versos son buenos y el argumento principal también, pero hay demasiadas subtramas enrevesadas (dos personajes con el mismo nombre, menudo lío), que despistan totalmente de la historia principal.