En la ciudad de Mexico habita un desempleado que lee a Nietzsche y trabaja un hombre que cree haber tenido contacto con una sirena; ahi viven tambien el Chicago Boy quien deambula entre azoteas y cantinas y Pascal un joven estudiante que enamora a las mujeres con gran facilidad. En Nueva York, un descendiente de alemanes parece un sonador socialista; y en una ciudad fronteriza un hombre suena las claves de su identidad y su desarraigo. Tales personajes muestran en estas paginas una inquietud la fragilidad ante el encuentro con la mujer, esa radical ausencia de armadura. Y la sirena elusiva de uno, la amiga de otro, la amante de un muchacho en vias de madurez, la forastera que acepta un matrimonio del que pronto escapara, resultan los personajes que, en el hombre, la fractura interna que produce su cercania. Narrados con una voz de rara precision, contenida y metodica a la vez, estos cuentos merodean la debilidad donde se producen los encuentros y se fraguan, tambien, las lejanias.
Cristina Rivera Garza is the author of numerous works of fiction and non-fiction. Originally written in Spanish, these works have been translated into English, French, Italian, Portuguese, Korean, and more. Born in Mexico in 1964, she has lived in the United States since 1989. She is Distinguished Professor in Hispanic Studies and Director of Creative Writing at the University of Houston and was awarded the MacArthur “Genius” Grant in 2020.
No mms, no mms, no mms. Qué buen libro. Qué gran ejercicio de reescritura de «El huésped» de Ámparo Dávila. Lo amé. Hay tantas cosas por analizar, por ejemplo el lenguaje secreto entre La Traicionada, La Falsa Y el Seductor. Está como para transcribirlo y estudiarlo. Hay un montón de frases en cursiva que son citas de otras obras convocadas a interactuar en el texto anfitrión. El pasado, los archivos, el retroceder en el tiempo para intentar comprender, aunque sepamos que siempre se fracasa. Fijaciones de la escritora también presentes en este libro. Tengo ganas de volver a leerlo, de escuchar la conversación que abrió en otras miradas. Un libro publicado en 2002, pero que cobra una vigencia muy especial. Me alegro mucho de haber leído este libro.
aa mi vv hermosa te amo cristina de verdad q manera de escribir wow amo como a las mujeres que se roban el show neta como descompenzan la vida de la gente lit me encanta q los hombres pendejos no entiendas nada y las chivitas bien nada más sean seres pensantes cabronas q neta no entendieran wow wow 🤝
mi primer acercamiento a CRG fue excelente, la historia de la sirena, el diario del desempleado y la de diamantina son de lo mejor que he leído este año, que manera de escribir, de sentir!
las otras historias son bastante meh, alguna incluso mala. y el título es bastante acertado, ningún reloj te cuenta el paso del tiempo, el hilo conector de cada una de las historias.
Un libro con muchos relatos increíbles, otros no tan memorables que no lograron captar mi atención. Fue muy interesante como algunos no me permitían dejar de leer y otros me eran imposibles de leer de corrido. La mayoría de protagonistas son hombres, y es muy interesante ver a una mujer como Cristina hablando de otras mujeres desde los ojos del hombre. Recomendados la mayoría de relatos, le quito dos estrellas por aquellos que fueron difíciles de leer.
Cristina Rivera Garza fue ganadora del premio Pullitzer del año pasado por una desgarradora pero excelente investigación. Desde entonces, su nombre es ampliamente conocido en otros sectores que no son el literario o académico. Desgraciadamente, el resto de su obra no suele ser tan frecuentada y son menos los lectores que se animan a conocer su narrativa, por demás interesante.
¿Cómo aprehendemos una obra tan variada como la de Rivera Garza? ¿Qué podemos visualizar en ella?
Primero, el resumen. "Ningún reloj cuenta esto" es una recopilación de cuentos en los que confluyen una serie de personajes muy variados y cautivadores. Cada uno de los cuentos logra sumergirnos en las reglas únicas y exclusivas de su propio mundo, que existe con su muy particular coherencia. Quisiera llamar la atención sobre dos en específico, por el mero hecho de ser los que más me gustaron: "Nostalgia" y "El hombre que siempre soñó".
El primero es la apertura del libro y trata de un hombre que sueña recurrentemente con el mismo lugar, al que regresa una y otra vez intentando conocerlo en su totalidad. Con cada sueño va creando un mapa cada vez más detallado y surge con ello una obsesión: ir al sur. Con esa consigna, se dispone entonces a soñar metódicamente hasta que lo descubre.
El segundo cuento es el más extenso de la obra y por sí mismo ha recibido galardones. Se organiza en torno a tres ejes de lectura y es un texto muy complejo: tenemos, en principio, la historia de una pareja que va de viaje a Toluca donde el marido ve, por entre las rejas de una casa, una escena erótica y una mujer de la que queda prendado; tras su regreso a la Ciudad de México, se revela que su esposa conoce a dicha mujer, quien los lleva de paseo al Nevado de Toluca. A continuación se desata un amorío y una serie de acontecimientos que rozan lo onírico –segundo plano de lectura–, al tiempo que se mezclan con la tercera línea: la de la leyenda de la Chanclana –una mítica sirena de los extintos cuerpos de agua del volcán y el valle de la capital mexiquese.
Mucho se ha escrito sobre la obra de Rivera Garza. Yo me encontré una revista muy bonita del Colegio de Letras Hispánicas de la UNAM, que está dedicada a ella y lleva por título "Aquí se esconde un paréntesis"; y que me fue muy útil para comprender las estructuras e intertextualidades de este y otros libros suyos que ya había leído.
De todos sus artículos, el titulado "La escritura en la narrativa de Cristina Rivera Garza: hurtos, apropiaciones, trazos de la otredad textual", me fue muy útil para confirmar un par de intuiciones que me dejó la lectura de este libro. La primera: que aún de forma indirecta, los escritos de la autora suelen dialogar o tomar prestados fragmentos de otros textos para adquirir su temple de ánimo, es decir, que incluso sin una cita o parafraseo concreto, la narrativa está llena de guiños que, cuando son encontrados, además de ser disfrutables funcionan para modelar el tenor de la historia leída. La segunda: que la historia, por más atrayente que sea, es lo menos importante, pues lo que realmente se encuentra en juego es una experiencia con el lenguaje, una forma específica de entablar relación con la forma en la que se dice lo dicho.
Entonces, a pesar de que lo narrado suele ser muy atractivo y presenta situaciones que es difícil encontrar en otros autores, lo relevante son los espacios inter y metatextuales de los cuentos. Es decir, cómo se relacionan con otros textos y cómo se desenvuelven a partir de una o varias formas de expresión del lenguaje.
Terminaré con una comparación odiosa (como todas las comparaciones), pero que viene al caso porque Elena Poniatowska plasmó unas palabras de elogio en la contraportada de ésta edición del libro.
En la reseña pasada, dedicada a Poniatowska, comenté que los cuentos de "Tlapalería" tienen como protagonista también al espacio urbano; y creo que, además de su pasión por la forma de construcción del texto periodístico, hasta allí llegan las similitudes entre estas dos autoras. En cambio, no escribí que había algo que me hacía sentir cierto desapego por los cuentos de Poniatowska, y aquí quiero comentar que me parece que Rivera Garza me da una pista de la razón de tal antipatía.
Como vimos, en la primera autora lo importante del relato son las implicaciones sociales, pero tal preocupación proviene de una perspectiva privilegiada; privilegiada también es la óptica de la segunda autora, pero a ella no le interesa enmascarar su visión disfrazándola de afán antropológico, y por tanto, aún en su introspección, la narrativa de Rivera Garza resulta menos opresiva porque pide de quien la lea complicidad y no sólo escucha pasiva.
Mientras una busca una buena historia que supuestamente nos abra los ojos a una realidad a la que no pertenece, la otra nos presenta juegos de lenguaje en los que la historia no nos despierta de nada, sino que nos invita a sumergirnos en nuestro propio trance onírico a partir del cual –y ya pensando en un aspecto teleológico de lo literario– podremos dilucidar nuestras propias preocupaciones y, más importante aún, nuestras propias respuestas; y esa, creo yo, es una de las características que deberíamos buscar replicar en una literatura para el porvenir inmediato.
Le pasa seguido a Cristina Rivera Garza que sus cuentos de repente son hermosos poemas en prosa, me imagino que cuando escribe a veces se le olvida que está escribiendo narrativa y se le sale así nomas la ordenación del mundo. Todos los cuentos son buenos, pero hubo algunos que me gustaron más. El del hombre que sueña con un lugar de calles empedradas, el de la traductora de cartas, el de la sirena del Nevado de Toluca, claro, y el último, un cuento sobre un chico llamado Pascal, que tiene mucho de García Madero de los detectives salvajes. Los que quedan fuera de esta lista también son muy buenos, pero no tan memorables, a veces se repite el personaje del profesor de filosofía marginado en la ciudad que sufre por desamores. En general el desamor es el tema de los cuentos, no siento, como dice la contraportada, que sea el encuentro con personajes femeninos. Quien sabe quien le habrá hecho tanto daño a Cristina Rivera Garza para escribir así, o a quien le hizo tanto daño, pero ese daño, ese animal herido que es el espacio que comparten dos personas, se vuelve en este libro algo tangible y hermoso.
tANTO que agradecerle a cristina, sinceramente. eN el fondo de mi alma conservo su buena escritura, su cautivante manera de redactar y de hacerme sentir parte de la historia. iMAGINAR, pensar en otro mundo, otro universo, otras ideas, otras personas, otras historias. mi primer libro de esta autora y lo abrazo tanto. no lo presto ni lo suelto y me aferro a él. dE verdad me quedé con ganas de seguir leyendo y conociendo sobre ella como autora. ¡¡gRACIAS cristina rivera garza por tan buen libro!!
< la creación literaria riveragarziana, la más fuerte, la más capaz de derribar barreras y limitaciones> Elena Poniatowska
Asumía, porque así estaba escrito, que era una "novela realista" pero era un libro de relatos cortos y me pareció más bien del tipo de relatos fantásticos; no porque fueran "sobrenaturales", sino porque muchas veces predominaba lo onírico o poco probable. Lo más realista, finalmente, era la forma en que describía el sentir de los personajes principales que en ese ambiente que me parecía tan poco natural, tenían sentimientos y percepciones muy reales... Creo que es un libro que amerita leerse con detención para integrar toda su complejidad.
Esta lectura me dejó reflexionando en más de una ocasión sobre las vueltas de la vida llena de una sensación de vacío, algo real, de todos los días. La figura de la mujer se manifiesta de una manera misteriosa e inolvidable ante los protagonistas, y en su mayor parte, quedan destruidos por su bella presencia. Mi relato favorito fue El hombre que siempre soñó, nunca pensé en algo como una sirena en el Nevado de Toluca y me encantó la posibilidad de tal ser imaginario. Tqm Cristina, quiero seguir leyéndote y empaparme de tu hipnotizante escritura.
Mi primer acercamiento a la literatura de Cristina Rivera Garza y debo decir que me ha cautivado. Soñé una de sus historias y eso es algo que nunca me había pasado. Este libro de cuentos es una provocación al espíritu. Sin duda, muero por leer El invencible verano de Liliana y todos sus libros. Que chingón que sea mexicana.
este libro fue de mis mejores descubrimientos de este año, me gustó mucho la forma de escribir de la autora
todos los cuentos me gustaron solo que otros más que unos, pero desde el primero “Nostalgia” me sentí muy identificada con todo esto de los sueños y como muchas veces quisiera regresar a ellos
¿Han pensado cuantas veces los hombres escribieron con protagonistas mujeres? Es una buena experiencia de lectura ese ejercicio al revés. Sus cuentos además tienen algo de suspenso, sin llegar al miedo, esa presencia femenina difusa, ese ser lejano y confuso, te deja una incertidumbre gozosa todo el libro.
Una narrativa apasionante, viva, vibrante y honesta que coquetea a momentos con el rompimiento de la realidad. Excepto el antepenúltimo y el penúltimo relatos... ambos para mí perdieron ritmo y se volvieron a ratos insulsos y monótonos. El último terminó resarciendo mi buena impresión.
3.5 Cristina nunca decepciona, aunque puede que olvide los relatos ya que ninguno me marcó en especial pero aún así me gustaron bastante, la narrativa de Cristina siempre atrapa. la tkmmmm... pura onírica con este libro.
I loved "Nadie me verá llorar" and had been looking forward to reading another book by Rivera Garza, however it was difficult to get my hands on any in the U.S. I wasn't as much a fan of the short story format because I'd get caught up in a certain set of characters only for them to change. Some interesting presentations on the strength of women.
Amaba su otro libro "Nadie me verá llorar" y esperaba años para encontrar otro libro de Rivera Garza en los Estados Unidos, donde parece que casi no existen. No me gustaba tanto el formato de los cuentitos porque sentí como casi cada vez que me conectaba con un personaje, cambió el cuento. Sin embargo, había algunas presentaciones poderosas sobre las fuerzas de las mujeres.
Son historias cortas, unas fueron de mi agrado y otras simplemente creo que no las entendí del todo, creo lo leí muy rápido y eso no ayudo, pero también siento que unas historias no terminaban de tener pies ni cabeza. Tal vez lo relea poco a poco después y le halle mas sentido, y con ello, sea más de mi agrado.