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224 pages, Paperback
Published September 1, 2022
Pág. 12:...a los hombres hay que conquistarlos o eliminarlos, porque si se vengan de las ofensas leves, de las graves no pueden; así que la ofensa que se haga al hombre debe ser tal, que le resulte imposible vengarse.
Pág. 13:... lo que todo príncipe sabio debe hacer, lo cual no consiste únicamente en preocuparse de las dificultades presentes, sino también de las futuras y de evitar las primeras a cualquier precio.
Pág. 15:No hay, en verdad, ambición más natural que la de adquirir, y cuando la satisfacen los hombres que tienen poder para ello, son más dignos de elogio que de censura; pero cuando lo intentan hacer a cualquier precio los que no pueden, la censura es lícita.
... que para evitar una guerra nunca se debe permitir la continuación de un desorden, porque no se la evita, sino se la posterga en perjuicio propio.
Pág. 19:...el único modo seguro de conquistar una ciudad habituada a vivir libre es destruirla.
En las repúblicas, al contrario, hay más vitalidad, más odio, más deseos de venganza. El recuerdo de su antigua libertad les atormenta constantemente, de modo que el medio más seguro es detruirlas o situar en ellas la residencia.
Pág. 20:... toda persona sensata debe entrar en el camino seguido por los grandes, dignos de ser imitados, para que, si no los iguala en virtud, por lo menos se les aproxime...
Pág. 27:... los hombres ofenden por miedo o por odio.
Pág. 30:... las ofensas deben hacerse todas de una vez para que, durando menos, hieran menos; mientras que los beneficios conviene ejecutarlos poco a poco, para que se saboren mejor.
... el bien que se haga ahora si nadie lo agradece, no sirve para nada,...
Pág. 37:... el príncipe cuyo gobierno descanse en soldados mercenarios no tendrá nunca tranquilidad ni seguridad, porque carecen de unión, porque son ambiciosos, indisciplinados, infieles, valientes contra los amigos, pero cobardes contra los enemigos, porque no tienen temor de Dios ni buena fe con los hombres...
Pág. 45:Tal ha de ser la conducta de un príncipe prudente: no debe permanecer ocioso nunca en los tiempos de paz, sino, por el contrario, hacer acopio de enseñanzas para valerse de ellas en la adversidad, a fin de que, si la fortuna cambia, se encuentre dispuesto a recibir sus golpes.
Pág. 46:Mucha es la distancia entre cómo se vive y cómo se debería vivir, aquel que deja lo que se hace por lo que debería hacerse camina más hacia su ruina que a su consolidación; pues un hombre que en todas partes quiera hacer profesión de bueno es inevitable que se pierda entre tantos que no lo son. Es preciso que todo príncipe que quiera mantenerse aprenda a no ser bueno, y a practicarlo o no de acuerdo con las circunstancias.
Pág. 47:... la liberalidad, practicada de forma que se sepa que uno es un pródigo, es perjudicial;... Ya que un príncipe no puede practicar públicamente la virtud de la liberalidad sin que se perjudique, será necesario, si es prudente, que no se preocupe si es tachado de avaro;... En nuestros tiempos solo hemos visto hacer grandes cosas a los hombres tenidos por avaros; los demás siempre han sucumbido.
Pág. 49:... porque las amistades que se adquieren con el dinero y no con la altura de y nobleza de almas son amistades merecidas, pero de las cuales no se dispone, y llegada la oportunidad no las puede utilizar.
... el amor es un vínculo de gratitud que los hombres, malos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es un miedo al castigo que no se pierde jamás. Pero el príncipe debe hacerse temer de forma que, si no consigue el amor, evite el odio.
Pág. 50:...evitar apoderarse de los bienes ajenos, porque los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio.
Pág. 51:... hay dos maneras de combatir: una, con las leyes; otra, con la fuerza. La primera es propia de los animales, la segunda, de los animales... un príncipe debe saber entonces actuar como un animal y como un hombre.
Pág. 65:Te darás cuenta que aquel que no sea tu amigo te recomendará siempre la neutralidad, y el que sea tu amigo te exigirá que demuestres tus sentimientos con la lucha.
Pág. 67:... no hay otra forma de evitar la adulación que el hacer comprender a los hombres que no ofenden al decir la verdad;...
Pág. 68:...un príncipe debe pedir consejo siempre, pero cuando él lo considere conveniente y no cuando lo consideren conveniente los demás,... debe evitar que nadie emita pareceres mientras no sea interrogado. Debe preguntar a menudo, escuchar con paciencia la verdad acerca de las cosas sobre las cuales ha interrogado y ofenderse cuando se entera de que alguien no se la ha dicho por temor. Se engañan los que creen que un príncipe es juzgado sensato gracias a los buenos consejeros que tiene en su entorno y no gracias a sus propias cualidades.
... si pide consejo a más de uno, los consejos seran siempre distintos, y un príncipe que no sea sabio no podrá conciliarlos. Cada uno de los consejeros opinará con arreglo a su particular conveniencia,...
... los buenos hombres siempre serán malos si la necesidad no les obliga a ser buenos.
... es conveniente que los buenos consejos, procedan de quien procedan, nazcan de la prudencia del príncipe, y no de la prudencia del príncipe de los buenos consejos.
Pág. 69:... los hombres se ganan mucho mejor con las cosas presentes que con las espadas,...
Pág. 71:... aquel príncipe que tiene una confianza ciega en la fortuna parece en cuanto aquella varía... es feliz el que sabe conciliar su forma de actuar con la índole de las circunstancias, y el que hace lo contrario, el que no consigue armonizar una cosa con la otra cae en la desdicha.
... porque él no cambia su conducta, se arruina... no existe hombre lo bastante prudente como para adaptarse a todas las variaciones, ya porque no puede desviarse de aquello a lo que la naturaleza lo inclina, ya porque no puede resignarse a abandonar un camino queu siempre le ha sido próspero. El hombre cauto en el momento que tiene que actuar con presteza, no sabe el modo de hacerlo y fracasa. Que si pudiese cambiar su modo de proceder de igual modo que los tiempos y las circunstancias, no cambiaría su fortuna.
Pág. 72:... es preferible ser atrevido y no cauto, porque la fortuna es mujer y se hace necesario, se se la quiere mantener sumisa, tratarla sin miramientos. Y se ve que se deja dominar por estos antes que por los que la tratan con respeto. Y, como mujer, siempre es amiga de la juventud, porque son menos considerados, más apasionados y más atrevidos.
Pág. 74:Todo asiste a vuestra grandeza. A vos os toca hacer el resto, Dios no quiere hacerlo todo, para no quitarnos el libre albedrío ni la parte de gloria que nos pertenece.
Telmo