De-Lirios Discontinuos puede considerarse un canto al amor sutil, al sentimiento de infinitud entrañable y al silencio mágico. Una aproximación a los metavalores desde la familia emocional de las filias y contra las tribus del odio, la envidia y la insidia. A veces, las palabras funcionan como pinceles para pintar realidades y territorios propios, donde habita un espíritu experimental, parcialmente desterritorializado del mundo de las especulaciones funcionalistas.