La divina providencia tuvo que nos encontráramos esta novela en un mercado de Sevilla. No pudo ser de otra manera.
Lectura breve pero de gran calado. Así, como quien no quiere la cosa, como de una anécdota, surge esta historia que aún me tiene cavilando. Pensando. Vacilando incluso. Y cuando parece que la trama novelesca va a llegar a su desenlace -que se espera en todas sus cientoventipocas páginas- nos asalta con una reflexión de la historia y de la naturaleza humana. Yo, por lo menos, me veo y me vi como el pobre Eugenio Salazar, y me siento identificado con el Cabo Roto, que, después de todo, lo inventó un Sevillano.
De los mejores regalos de cumpleaños que he recibido en mi vida.
No sé cómo describir este libro... es una historia de una historia, ficción o realidad, ninguno de los involucrados personajes es consciente de ello. Halfon sorprende cada vez más con sus recursos literarios, 3 novelas he leído de él, siempre con su narrativa ligera y fragilidad de historias que juegan en la línea de la realidad y la ficción. Ha llegado a ser uno de mis autores favoritos y sin duda abre la necesidad de leer más de sus novelas y de los autores que cita en algunos de sus párrafos cuidadosamente elaborados.
Otras cinco estrellas para Halfon. Yo no sé qué pensar jaja pero, repitiendo algunas palabras del libro, "yo quiero que sea así". Me deja intrigado, con ganas de leer más de él (de Halfon) y de leer a Cervantes, definitivamente. Un libro que mezcla historia, ficción y el borroso lindero (ese que tanto mencionan) que está en medio de ambas. Una historia única, entusiasmante y con un despliegue de recursos narrativos muy buenos.
Fue el segundo libro de Halfon que leí, pero es uno de los que más he disfrutado. Se nota en su prosa que también es uno de los primer libros que escribió, pero la historia es encantadora. Es la fantasía de cualquier lector guatemalteco de Cervantes. Muy recomendable.