Esta exposición de filosofía medieval, plural, descentrada y multicultural, resultará sorprendente para el lector tanto si es especialista en filosofía medieval como si no. Para quien tenga interés en el estudio de las culturas latina, árabe y judía, es fundamental advertir que este relato historiográfico no se organiza a partir del punto de vista del cristianismo occidental, que no reconoce ningún centro en el mundo medieval, y que la atribución de espacios a los autores y los temas que trata no hacen más que evidenciar que judíos, árabes y latinos tuvieron tiempos, lenguas y espacios culturales diferentes; una diversidad que hace imposible la unidad que parece que requiere la categoría de Edad Media. Contrariamente a lo que los humanistas del Renacimiento presentaban como una «barbarie medieval», la filosofía de la Edad Media era diferente de la teología escolástica, y aportó una contribución significativa, distinta de la filosofía antigua o tardoantigua, a la historia general de la filosofía.
Né le 27 septembre 1948, certifié (1971) puis agrégé de philosophie (1972), après des études à la Sorbonne, Alain de Libera a d’abord enseigné la psychopédagogie à l’École normale d’instituteurs de Quimper (1972-1975). Entré au Centre national de la recherche scientifique en 1975, comme attaché puis chargé de recherche au Centre d’études des religions du livre, laboratoire de l’École pratique des hautes études associé au CNRS, il a été élu en 1985 directeur d’études à la Ve section (sciences religieuses) de l’EPHE, à la direction d’études d’histoire des théologies chrétiennes dans l’Occident médiéval, anciennement histoire des doctrines et des dogmes (Étienne Gilson), puis histoire des théologies médiévales (Paul Vignaux et René Roques). En 1997, il a été nommé professeur ordinaire, détaché à l’Université de Genève, sur une chaire d’Histoire de la philosophie médiévale. Élu Professeur au Collège de France en 2012, M. de Libera y a occupé une chaire, sur le même intitulé, jusqu'en 2019. En 2015, Alain de Libera est lauréat du Grand Prix de philosophie de l'Académie française qui le récompense pour l'ensemble de son œuvre.
Exposición pluricultural de la filosofía medieval: bizantina, latina, árabe y judaica. Sin plantear necesariamente tesis originales sino con una exposición abundante en fuentes bibliográficas, da un panorama que rompe con relatos parcializados (tanto confesionales como no confesionales) sobre el pensamiento erudito en la época clasificada como Edad Media. Solo con exponer los hechos y sus fuentes el autor logra que el lector llegue a entender la filosofía de la Edad Media como un mosaico de corrientes de pensamiento y de intereses religiosos y políticos que se enredan con ellas. No parece identificarse un sesgo político ni religioso en el texto que nos ofrece este autor, ilumina con su neutralidad y detalle.
Pese a las dificultades de clasificar 1000 años como una sola era, puede verse que existe de todos modos un hilo conductor, la relación de adaptación de la antigua filosofía griega al pensamiento religioso de los credos abrahámicos —que finaliza con el ascenso de las corrientes humanistas medievales que empiezan a independizar a la filosofía griega del abrahamismo.
Recomiendo su uso para todo investigador de historia y de filosofía, lo ayudará a no caer en lugares comunes de clasificar 1000 años completos como carentes de pensamiento sofisticado (si bien luego de la exposición hecha en este libro sí que se pueden ubicar en varios siglos y regiones algunas épocas de oscuridad o silencio intelectual acordes al estereotipo de "lo medieval"), y tampoco en los relatos cristianocéntricos y glorificantes de la Edad Media (y cronológicamente faltos de rigor) de algunos apologetas cristianos, en particular católicos. A los que se atrevan, prepárense para eruditos resúmenes de la abundante filosofía metafísica medieval (e incursiones en teología, que se muestra deudora de la metafísica), confirmando en este caso la veracidad de otro estereotipo asociado al pensamiento de aquella era.