Existen imperios aglutinantes, que gestionan la diversidad y se constituyen en centros de autoridad y arbitraje, productores de vida civilizada. También hay imperios absorbentes, que extienden su depredación aniquilando culturas y ecosistemas humanizados. Los ensayos aquí recogidos buscan en la tradición, en la historia y en el presente, aquellos elementos conceptuales necesarios para una Teoría del Imperio que rechace el modelo absorbente, depredador e "imperialista". No es lo mismo espíritu "imperial", heredero de Roma y de la Cristiandad, y vivificado por las instituciones celtogermánicas e hispanas, que el "imperialismo" depredador, de corte anglosajón o mahometano.