Las relaciones de ANTONIN ARTAUD (1896-1948) con EL CINE tuvieron siempre un carácter ambiguo y como indica uno de sus biógrafos, siempre osciló entre la sospecha de que la naciente industria sólo era un medio poco honrado de ganarse la vida " no puede uno trabajar en el cine sin avergonzarse " y la esperanza de que esta nueva forma de expresión que pudiera permitirle el descubrimiento de un lenguaje auténticamente creador y revolucionario. Actor y guionista, como teórico planteó problemas y adivinó perspectivas que resultan hoy día más actuales que nunca. El presente volumen incluye una selección de sus reflexiones sobre el cine (expresadas en críticas, entrevistas, ensayos y cartas) y siete sinopsis, entre las que destaca la de " La Concha y el Reverendo " , único guión suyo llevado a la pantalla de forma específica.
French surrealist poet and playwright Antonin Artaud advocated a deliberately shocking and confrontational style of drama that he called "theater of cruelty."
People better knew Antoine Marie Joseph Artaud, an essayist, actor, and director.
Considered among the most influential figures in the evolution of modern theory, Antonin Artaud associated with artists and experimental groups in Paris during the 1920s.
Political differences then resulted in him breaking and founding the theatre Alfred Jarry with Roger Vitrac and Robert Aron. Together, they expected to create a forum for works to change radically. Artaud especially expressed disdain for west of the day, panned the ordered plot and scripted language that his contemporaries typically employed to convey ideas, and recorded his ideas in such works as Le Theatre de la cruaute and The Theatre and Its Double.
Artaud thought to represent reality and to affect the much possible audience and therefore used a mixture of strange and disturbing forms of lighting, sound, and other performance elements.
Artaud wanted that the "spectacle" that "engulfed and physically affected" this audience, put in the middle. He referred to this layout like a "vortex," a "trapped and powerless" constantly shifting shape.
Interesante compilación de entrevistas, textos, cartas y guiones de Artaud en torno al cine.
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Notas de uso personal:
Recuerdos de su participación en Juana de Arco. Admiración por Dreyer.
Las cartas hablan de un loco obsesivo. Manda la propuesta de un guión de una novela de Stevenson “Ballantrae” en varias páginas, pero pierde la cuarta y manda todo el guion menos la cuarta para transcribirla y mandarla al día siguiente en lugar de esperar un día para mandar todo completo.
Habla de dolores constantes que limitan su intelecto. Obsesión creativa y pendenciera contra otros creadores.
Obstinación de Artaud por la inutilidad del cine sonoro y claudicación parcial porque “Es preciso seguir a la masa para dirigirla. Cedérselo todo para quitárselo todo de nuevo”.
Obsesión de Artaud por manifestar sus problemas físicos. Obsesión por despreciar a los surrealistas porque siente que él inventa el surrealismo con ‘La concha y el reverendo’ pero que no tiene el reconocimiento que merece. Se enfada con Buñuel, con Cocteau y desprecia eventualmente a Pabst.
Correspondencia de frustraciones al intentar levantar proyectos en la que se lee desesperado e inmerso en la precariedad.
Sección de guiones:
1) los 18 segundos: guión simplón pero que introduce la bellísima innovación de que el tiempo de metraje 2 horas es mucho mayor que el tiempo físico de la escena (18 segundos). Elongación de tiempo fílmico que precede a muchos clásicos de la ciencia ficción.
2) dos naciones en los confines de mongolia: el aporte máximo de este guión es la bellísima idea de que dos naciones al borde de la guerra pueden solucionar sus problemas mediante un poema surrealista.
3) la concha y el reverendo: el esbozo guionístico de la opus magna cinematográfica de Artaud. El filme que antecede al perro andaluz de Buñuel.
Otros tres guiones medianones: tal vez el más atractivo es el de ‘Los 32’: un argumento sobre la génesis de un vampiro.
Un intelectual sinceramente interesado en el cine - ya fuera por su potencial expresivo, ya fuera por ser una forma de ganarse la vida - Antonin Artaud vertió numerosas observaciones sobre el arte e industria que vio echar a andar en años especialmente turbulentos, aportando reflexiones como teórico, autor y espectador. Recogidas desde críticas, entrevistas, ensayos y cartas, las reflexiones presentadas en este libro esbozan una perspectiva amplia y certera que -con adherentes y detractores- no pierde vigencia.
Artaud encarna el ascetismo puro y a partir de, proponía desligar el cine de las otras artes y hacer de él un lenguaje propio. Cosa que después lograría Tarkovski. Este libro contiene un gran valor.
"He pensando que se podía escribir un guión que no tuviera en cuenta el conocimiento y la ligazón lógica de los hechos, sino que, yendo mucho más allá, buscase en el oscuro origen y en el divagar del sentimiento y del pensamiento las razones profundas, los impulsos activos y velados de nuestros actos tenidos por lúcidos, manteniendo sus evoluciones en el terreno del surgir de las apariciones. Es decir hasta qué punto este guión puede asemejarse y emparentarse con un sueño, sin ser un sueño."
Muy interesante ver ese contraste entre el cine de hace 90 años a través de una recopilación de textos de Artaud. Muy buenas las cartas y las reflexiones que él hace al principio me hicieron preguntar ciertas cosas 🧐🧐
Un buen libro. Se trata de un compilado de entrevistas, cartas, artículos cortos y guiones de Artaud sobre el cine. El material está seleccionado de los tomos 3 y 4 de sus obras completas publicadas por Gallimard durante la década de 1960. Es decir, no es Artaud quien hizo la selección. Por eso aparecen algunas repeticiones, cartas de ida o de vuelta que se entenderían mejor si estuviera la carta de su interlocutor epistolar. Como todo lo que produjo este artista creador del teatro de la crueldad, el material es muy lúcido y está fuertemente marcado por su personalidad. Por momentos la lectura genera tanta perplejidad que parecieran ser dos o más autores. Creo que la subjetividad de Artaud lo llevaba por intuiciones extraordinarias y por arbitrariedades de una torpeza llana. Los criterios estéticos de su film La Coquille et le Clergyman (dirigida por Germaine Dulac en 1928, film que luego Artaud desacreditó por su clima onírico) se adelantaron al surrealismo. Sus interpretaciones en más de 20 películas incluyendo Napoleón (1927) de Abel Gance y La Pasión de Juana de Arco (1928) de Carl Theodor Dreyer son brillantes. Pienso que logró captar lo específico del lenguaje cinematográfico a pesar de sus dificultades personales (una meningitis en la infancia producida por sífilis de sus padres lo hizo débil y enfermizo). Opino también que la ambivalencia de Artaud con el cine también puede explicarse por la ambivalencia del cine consigo mismo, en permanente oscilación entre el arte y el negocio. Muchas de sus cartas hablan obsesivamente de dinero. Otras hablan de sutilezas de un genio incomparable. Su distanciamiento del surrealismo, al que acusa de impostura, se vuelve muy agresivo en varios pasajes de este libro. Recuerdo acusaciones similares de Alejandro Jodorowsky dirigidas directamente contra Breton, al que veía como un dictador despiadado y como una chiquita asustada a la vez. Se deja ver también una especie de tráfico de influencias en las cartas de Artaud. Aparecen críticas feroces, proyectos febriles y momentos de caída total en el desánimo. Creo que este libro ofrece una lectura muy estimulante, inteligente y refrescante sobre el cine y sobre Artaud. Sobresale la desconfianza por el lenguaje, por toda obra que no provenga directamente de ese fondo inefable del ser humano en el que residimos todos pero resulta a la vez inaccesible. Lo mejor del arte sólo se aproxima a ese fondo sin palabras. Su capacidad para detectar esa autenticidad era enorme. De ahí su genio y también su dolor.