Esta es la última obra de mi corpus de clase y que, por eso mismo, ha sido muy emocional para mí. Además, a la clase que nos dieron sobre ella fui sin haberla leído, enferma desde hacía una semana y sin fuerzas para nada, por lo que me la destriparon y me supo muy mal porque disfruté mucho el debate y me dolió no haber podido llegar a descubrir yo sola las cosas que retrata Mayorga. Al final la he leído un par de semanas después para el trabajo final y, evidentemente, me ha encantado, como ya sabía que iba a pasar, y se ha convertido (creo) en mi favorita del curso.
Es una obra inteligentísima que, basándose en el visionado del documental Shoah (1985) de Claude Lanzmann, pone en escena una ficción llevada a cabo dentro de un campo de concentración, un engaño con el que Mayorga hace patente el silencio impuesto por el régimen nazi. La estructura es muy inteligente, el planteamiento es muy inteligente, las formas de humanización a través de la voz de Gottfried son, también, muy inteligentes. Pero, además de inteligente, es una forma muy bonita de cercanía y de memoria, porque es lo principal de esta obra, evitar el olvido.