Gilbert Keith Chesterton was an English writer, philosopher, lay theologian, and literary and art critic.
He was educated at St. Paul’s, and went to art school at University College London. In 1900, he was asked to contribute a few magazine articles on art criticism, and went on to become one of the most prolific writers of all time. He wrote a hundred books, contributions to 200 more, hundreds of poems, including the epic Ballad of the White Horse, five plays, five novels, and some two hundred short stories, including a popular series featuring the priest-detective, Father Brown. In spite of his literary accomplishments, he considered himself primarily a journalist. He wrote over 4000 newspaper essays, including 30 years worth of weekly columns for the Illustrated London News, and 13 years of weekly columns for the Daily News. He also edited his own newspaper, G.K.’s Weekly.
Chesterton was equally at ease with literary and social criticism, history, politics, economics, philosophy, and theology.
Esta colección de ensayos, más allá de fanatismos, resultó bienvenida. Intuyo, que esta reseña, no agregará nuevas luces. De él, sospecho, que ya se ha señalado hasta el lugar común sus habilidades: sus lapidarias ironías, su lascerante manejo del ethos intelectual, la búsqueda lateral de sus denuncias (por añadidura, la resolución inesperada en la búsqueda de las ideas), las paradojas humanas (tan antiguas como la misma génesis de la raza humana), la incomprensión de sus colegas.... Puede que para algunos sea un libro obtuso, dionisíaco, autoreferencial. Y tendrán razón. Escribir del Dr. Samuel Johnson a través del caliz de Boswell (vanidoso!) resulta lapidario. Este ensayo, puesto apenas comienza el libro, no es en vano. Mientras aquel (Johnson) era terrible en sus juicios, éste (Chesterton) no le va en zaga. Puro disfrute intelectual! (este ensayo, valió su compra, imho!). Sin desperdicio, tiene una particular impresión sobre el "Libro de Job" (críptico en una primera leída, atrayente en la segunda): "Carta a una niña" (dedicada a su ahijada, lejísimo del melodrama que implica simplemente... vivir); "Algunos académicos" o la "inteligentzia" observada y dilapidada socarronamente por el susodicho... En este libro, creo haber descubierto algo que nadie ha señalado o se ha atrevido a señalar: la sorpresa, el júbilo, la desesperación hasta el terror de darse cuenta que G.K. Chesterton... era él mismo.