Partiendo de la referencia agustiniana de La Ciudad de Dios y haciendo uso de géneros tan intempestivos como el panfleto y el libelo, Andoni Alonso e Iñaki Arzoz consideran que cierto modelo actual de las tecnologías digitales está construyendo una suerte de utopismo religioso, tecnófilo, del «digitalismo», especialmente en la esfera de Internet. Esta apasionante investigación crítica encuentra sus raíces históricas en Pitágoras y Platón, se consolida con el cristianismo (especialmente en el Renacimiento con autores como Giordano Bruno), afecta a científicos como Newton y culmina con autores contemporáneos como Hans Moravec o Frank J. Tipler. Sus efectos se hacen sentir considerablemente en el mundo de las telecomunicaciones, donde proliferan todo tipo de sectas y pseudorreligiones, como ocurre, por ejemplo, con John Firmage o la secta New Heaven, que aspira a convertir el mundo, según el modelo americano actual, en un Ciberimperio. Junto con esta crítica, y a partir de una teoría o hiperfilosofía, se plantea la revisión del papel de los modos y métodos ciberculturales, para construir una verdadera Ciberatenas en contraste con el modelo imperante en el presente.
Uno de los libros más inteligentes y astutos que he leído en mucho tiempo. El libro comienza planteando 2 conceptos:
1) El primero es que, a partir de la popularización del Internet, Estados Unidos ha dado inicio a la creación de un ciberimperio el cual, aunque no tiene un territorio geográfico, su extensión virtual es inigualable. Los autores comparan este nuevo imperio con lo que fue el imperio romano y conceptualmente los parecidos son sorprendentes. Algunas de esas comparaciones incluyen la lengua: el inglés remplaza al latín como lingua franca, la ciudadanía: no todos pueden ser ciudadanos del imperio, al igual que en Roma hay ciertos requisitos, el desarrollo de redes de comunicación: las vías romanas funcionaban como la base de comunicación del imperio romano, hoy en día el internet funciona como la base de comunicación del ciberimperio, y por último el colonialismo: el ciberimperio norteamericano ha ido colonizando, a través de la red, el resto del planeta.
2) El segundo planteamiento es el origen de una nueva religión con fundamentos tecno-digitales, como todo buen imperio, el ciberimperio necesita de una religión. Los autores exponen la forma en que la ciencia ha ido adoptando los mitos y promesas de la religión y al igual que el ciberimperio es comparado con Roma, la nueva religión digital es comparada con el hermetismo, corriente religiosa surgida en Alejandría alrededor del S.III, fraudulenta y elitista. Esta comparación da origen a lo que los autores llaman tecno-hermetismo, una mezcla entre tecnología y hermetismo. El nuevo tecno-hermetismo recoge los mitos de la religión y promete solucionarlos a través de la tecnología, no es de sorprender, pues, que conceptos como la inmortalidad, la eterna juventud, la nueva egiptomanía y el fenómeno OVNI tengan tanta resonancia hoy en día.
Los autores usan La Ciudad de Dios, el famoso planteamiento utópico-urbano de Agustín de Hipona, como la ciudad ideal promovida por el ciberimperio y el tecno-hermetismo: una ciudad tecnológica, inalcanzable y elitista que sigue el planteamiendo divino, geométrico y hermético, de la Nueva Jerusalén. Es en este punto donde los autores plantean dos ciudades: La Nueva Babilonia y Ciberatenas.
La nueva Babilonia representa nuestra ubicación actual, una ciudad dominada por el tecno-hermetismo y la tecnología ciberimperial, es resultado del fracaso de la utópica Nueva Ciudad de Dios. Por el otro lado, Ciberatenas, es la solución teórica que dan los autores ante el ciberimperialismo y el tecno-hermetismo, una ciudad, donde a partir de las facilidades de comunicación que otorga el internet, el conocimiento y la tecnología se pueden democratizar, destruyendo así el aura hermética de la tecnología; una ciudad la cual, haciendo uso de una hyperfilosofía (una filosofía plural que funciona de la misma manera que un hypertexto), tiene como objetivo la búsqueda continua de conocimiento.
Finalmente, los autores concluyen que la creación de una ciberatenas y una hyperfilosofía, con fundamentos transvernáculos, que recupere la identidad nacional y difunda el conocimiento de manera abierta, es la forma más apta para contrarrestar al ciberimperio y su temible tecno-hermetismo dogmático.
En lo personal el libro me pareció fascinate, la construcción teórica tanto del tecno-hermetismo como del ciberimperio son completamente coherentes, las referencias también son magníficas. El libro comienza con una especie de "inside joke" que no hace sentido y pudiera parecer pedante, pero si el lector continúa, todo cobra sentido.
El libro fue escrito hace 20 años, cuando las redes sociales todavía no existían, de manera bastante visionaria, el planteamiento de Ciberatenas se convirtió en una realidad, hoy en día las redes sociales y el internet nos permiten acceder al conocimiento y participar de la creación de una hyperfilosofía y una sabiduría generalizada, sin embargo, los autores no contaban con que esta Ciberatenas era otra utopía más. El fácil acceso al internet y la extensa comunicación hypertextual/hyperfilosofal, en lugar de acercarnos a una atenas transvernacula, solo logró fortalecer a la Nueva Babilonia y su tecno-hermetismo, con el surgimiento de las fake news y la información falsa, acceder al conocimiento se dificulta. Cada vez se ve más cerca una nueva "segunda edad media" y las posibilidades de vencer al ciberimperio disminuyen día con día.