Tita Merello, actriz, cantante, a fuerza de talento y voluntad construyó una carrera que la llevó desde los bares del bajo porteño a los primeros planos del tango y del cine nacional. Romano recorre su vida pública y su trayectoria artística y saca a la luz hechos y anécdotas desconocidos de su vida privada para rescatar la personalidad de esta artista.
Llegué a este libro porque tenía que investigar a un personaje tan emblemático del espectáculo argentino como fue la gran Tita Merello. Cada página te sumerge en su vida, una montaña rusa de emociones en donde te provoca risas, llanto, pero sobre todo, admiración por una GRAN mujer que supo convertirse en estrella después de pasar por tantas penurias, económicas y afectivas. Sus relaciones de amistad, algunas intensas, otras problemáticas. Y por supuesto, esa gran historia de amor que vivió con el también actor, Luis Sandrini, y que la marcó hasta sus últimos días. Una genia, doña Tita, aunque a veces se le escapaba lo "arrabalera", como decía ella, cuando le preguntaban: ¿Cómo anda, señora Tita? -¡Cómo el culo ando! 😁😍
"Hubo un hombre, uno de tantos, que me tomó como si fuera de su propiedad. Tenía que acompañarlo a los lugares donde se mostraba como un jugador empedernido. Yo no podía decir nada. Se me negaba el derecho a hablar. Por eso después, cuando fui independiente, parloteé tanto. Ese hombre me tenía sojuzgada. Dejé de verlo y lo borré de la memoria. Pasaron los años, todavía no tenía nombre y el tipo apareció en el teatro donde yo actuaba. Se había convertido en un fracasado; había perdido todo lo que tenía en el juego. Así que vino a pedirme plata, justo a mi que me tiraba unos pesos a cambio de mantenerme callada. Se los di, pero entonces hablé yo. No para reprocharle lo que debía haberle reprochado a tantos otros, sino porque por primera vez pude hablarle de frente a ese hombre que, por una vez, no pudo pedirme con malos modales que me callara la boca."