John y James son los padres de Jack. Y han desaparecido. Pero ella ya ha trazado un plan para encontrarlos con la ayuda de sus el sireno Kraken; Helecho, la aspirante a druida; y Oliver, el fantasma de isla Cangrejo. Así comienza un emocionante viaje por la atraviesan una nube, recorren el desierto de lava, escalan el cráter de un volcán y vuelan sobre dragones.
Tras asistir al evento de los premios y ver a la autora (¡me firmó el libro!) y un primer acercamiento al libro, tenía muchas ganas de ponerme con él.
Es un libro infantil que sigue las aventuras de Jack Mullet en busca de su padre. Me pareció una historia muy entretenida y fácil de seguir (¡aunque dan muchas vueltas por la isla!)
Los personajes son muy carismáticos y entrañables. Además, dan visibilidad a diferentes modelos de familia que no son los estandarizados, creo que esto es muy significante y más hacerlo ver en una novela para niños.
Tiene mensajes muy importantes y acordes a la edad para los que están pensados. Sin embargo el "Soy pirata y los piratas no lloran" no me terminó de convencer porque se repite muchas veces para luego negarlo sin tanta intensidad desde mi punto de vista.
El final me ha gustado mucho: cierra muy bien la historia y deja un mensaje muy bonito y del que deberíamos ser más conscientes.
En conclusión, un libro que me ha hecho ilusión leer y que he disfrutado mucho.
Me he reído mucho con la voz de Jack, sus ocurrencias me trasladan al pensamiento mágico de la infancia. Las ilustraciones de David Sierra son divinas. Quizás lo que no me sorprendió tanto fue la trama.
Un libro de aventuras divertido, precioso y emocionante. Con un final tan real como la vida misma y esos sentimientos encontrados que tenemos todos los días.