Reunión de las obras que escribió a propósito de su estancia en Madrid, y que le merecieron una reflexión escrita sobre todo aquello que vio, aprendió y lo impresionó. Se complementa con el ensayo sobre la cuestión histórica de la Conquista, contenida en la Visión de Anáhuac.
Pongo cuatro estrellas porque bien es cierto —digámoslo con Borges— que hay cosas que no se sabe por qué las escribió Reyes. Aunque, para hacer justicia a Reyes, entiendo que escribía sobre cualquier cosa porque esa pulcrísima prosa, esa conquista absoluta de la escritura, solo llega después de mucha práctica —y hasta relata que, cuando no escribía, su mano hacía un ademán en el aire—. Visión de Anáhuac es literatura pura, es lectura idílica, es sorpresa de la inteligencia. Los últimos ensayos brillan por la erudición de don Alfonso (y, huelga decir, por sus preciosas cavilaciones).