A LA LUZ DE LA ESCRITURA Lo instantáneo se puede recobrar. Se puede despojar de los estigmas negativos que hacen que “instantáneo” suene a fugaz, a incompleto, a sin base ni porvenir. No importa tal desprestigio. Es un arte segmentar la vida en instantes. Y de la vida no solo sus imágenes se pueden volver “instantáneas”... Y sí. Antes de seguir la elucubración hay que explicitar que de esto se trata la obra narrativa de Joaquina Doval. Sus relatos, en breves alientos, instantaneizan lo que apetezca paisajes, personajes, atisbos de la conciencia, delirios, deseos, huidas… La contemplación se recupera en Relatos desde otros mares, su primer compilado de narraciones. Se contempla y se concentra la mirada primero, la escritura después. Y en esto nos topamos con proezas y virtudes de la mano de Doval; la continencia sin el congelamiento, sin la petrificación. Algo se sigue moviendo dentro de cada uno de los instantes retratado en los veintiséis relatos de esta ópera prima. Por entre sus giros, los verbales y los anecdóticos, hay guiños que procuran fecundar la complicidad de sus lectores, no solo los lectores que la conocemos y compartimos referentes, sino también aquellos que apuestan a los contagios de la imaginación y de la instantaneización, sin otra fe que la de la re-creación. Ya no se trata de mundos posibles sino de instantes posibles y de vínculos frescos entre los lectores y estas líneas expansivas desde su síntesis. A la luz de su escritura,recibamos esta ofrenda a la perpetuación de lo personal a través de la palabra, con fe en el lenguaje y mucha generosidad de la mano de esta encantadora autora.