Cuando estaba enfermo, una persona me escribió para decir que si tienes ganas de llorar, hay que hacerlo. Nada le molesta más al cáncer que uno sienta. Sean penas o alegrías, pero que sienta, que saque todo lo que le pasa. El cáncer quiere que uno sea como él, silencioso. Y que uno se quede callado y no haga ni diga nada. No le hagan caso al cáncer. Tampoco me hagan caso a mí. Yo solo cuento mi historia y tomen lo que les pueda servir. Este no es un libro de autoayuda, es la historia tragicómica de un tipo que se ha salvado unas cuantas veces de la muerte. En su momento no supe la razón, pero hoy cada vez lo tengo más claro. Este libro es parte de ese por qué.
Sirve para reírse bien un rato y conocer mejor una parte no tan conocida de Pedro Ruminot, cuando todavía ni si quiera se acercaba al festival de viña.
Poco me duró la entretención, 2 horas para ser exacta. Me costó algunas páginas agarrarle el hilo, o quizás desde la página 40 en adelante está mucho mejor escrito, pero me gustó mucho leerlo y conocer esta batalla que el comandante Ruminot luchó y ganó, sin duda gracias a su forma tan especial de ver el mundo y sus ganas de vivir. Me reí a carcajadas en algunas partes y en otras casi lloro...casi
Excelente libro, aunque hay una que otra pifia por ahí en la forma en que esta escrita el libro, fuera de eso me hizo reír mucho en algunas partes, en otras me dio penita. Lo recomiendo, para que lo voy a contar? Léalo usted mismo