Los pobladores de ambas orillas del río no se hablan. Los de acá dicen que los de allá son raros, que son desordenados. Un día, una niña decide cruzar el río y descubre que entre ellos son más las semejanzas que las diferencias. Una conmovedora historia sobre la tolerancia y la amistad acompañada de entrañables ilustraciones.
En la otra orilla del río, no sabemos quiénes habitan. Su padre y su madre le dicen que no debe cruzarlo nunca, pero un buen día hay alguien allí, que la invita a hacerlo. Graciela descubrirá a Nicolás, que juega como ella, que su madre hace pan como la de ella, y que su familia se comporta como la de ella, sólo que ellos son rubios y ella algo morena. Y nacerá el sueño de construir un puente cuando crezcan, para poder visitarse cuando quieran. Una hermosa historia que nos habla de las diferencias y coincidencias que permiten entablar nuevas amistades, nuevos descubrimientos y conocimientos. A dejar atrás la indiferencia de querer conocer a otro u otra. Lindo libro álbum para acercar la tolerancia a quienes se inician en la lectura.
Se cuenta la historia de dos niños separados por un río, quienes, por creencias de la familia, no podían cruzar al otro lado, pero, contradiciendo la norma, Graciela decide atravesar y averiguar lo que hay en la otra orilla. Está narrado desde el punto de vista de la niña, con el tema central claro donde permite imaginar libremente el escenario que pueden estar viviendo o pensando las familias. Las ilustraciones tienen tonos claros parecidos a la playa, las familias están puestas en distintas tonalidades representando su estilo. Existe una versión aparte de la tradicional en formato de láminas que tienen un gran tamaño, una actividad lúdica para conectar las ilustraciones antes de leerlo para crear diferentes hipótesis y después ir revisando junto a la historia el orden correcto. Se recomienda a partir de los 5 años
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Una historia sencilla que habla de la inocencia de los niños y su innato instinto a hacer amigos y no ver diferencias. Lindo libro para hablar de amistad, tolerancia, pero por alguna razón siento que falta algo.
Tras el margen se atrinchera esa porción de lo ajeno que al final nos pertenece, pero que tenemos la costumbre de endilgar al otro, poniendo en su lado del río todo aquello que no toleramos. Si mirásemos la extrañeza con compasión, la ribera se hincharía de puentes para cruzar al otro lado.
Mi lectura fue inevitablemente anticolonial, no lo disfruté, no haría que un niño lo lea; no es polisemia, son mensajes confusos y políticamente dudosos.
This made me think of how people make the effort to become neighbors, and the natural curiosity we have about others. It speaks to what can happen when one or two people take action, a whole community can respond and reap the benefits.