Elegí el libro porque me lo habían recomendado en relación con una temática que me interesa, pero no sólo no le encontré demasiado vínculo con esa temática sino que no pude conectar con el libro como lectora. La verdad es que, de la mitad en adelante, lo leí mirando cuántas páginas me faltaban para terminar. Si bien un par de años después Guebel publicó un libro titulado "Las mujeres que amé", mientras leía Derrumbe pensaba que un título alternativo para el libro podría haber sido "Los hombres que no amaban a las mujeres": tanto las apariciones de Paula y Cristina como el episodio (bastante desagradable) con la turista extranjera muestran un modo de vincularse con las mujeres que, si no es netamente misógino, roza el desprecio y la falta de interés en el otro - o la otra. Más allá de eso, el libro me pareció desparejo en su tono y estilo. Hay un par de momentos en los cual el derrumbe aparece en toda su magnificencia (o miseria), pero son los menos. El resto son disgresiones del protagonista y sus amigos. La escritura no está mal pero tampoco me impactó. Leí que el libro causó revuelo en su momento por la inclusión de nombres "reales" y el modo en que el autor cruzaba las barreras de ficción y realidad, exponiendo su dolor ante una circunstancia que atravesaba personalmente. Sin embargo, la sensación que me dejó es que los nombres propios no alcanzaron para darle intensidad o profundidad al texto y que, como el protagonista le indica a la turista en relación con el aprendizaje del tango, el derrumbe del título quedó más bien en un gesto.