En "El Perro del Hortelano" (1613) la noble Diana, condesa de Belflor, lucha contra su amor por su secretario Tedodoro, pero una anagnorisis inventada por el criado Tristan permitira la boda desigual y el triunfo del amor. En "El Castigo sin Venganza" (1631) el amor de Federico y su madrasta Casandra se sabe que los condenara a muerte, y esto conmueve al espectador. Federico dirigira a su amada una bellisima glosa de un viejo mote, que muestra una vez mas la genialidad versificatoria y dramatica de Lope.
Dos grandes obras de la literatura. Mención especial al estudio del prólogo, que no solo aporta datos generales sobre la vida y obra de Lope, sino que te da las claves para ver que parte de la vida del autor se traslada a las obras.
¿Soy muy estúpida si odio este libro? Veo las reseñas de cinco estrella y me quedo un poco aturdida preguntándome si hemos leído el mismo libro. Se que es un libro clásico de la literatura Española. Para mi ha sido una lectura obligatoria y tal vez eso aumente mi disgusto por el. La trama puede ser interesante pero simplemente no es para mi
3,5. Dos obras que dramáticamente están muy bien planificadas, una como comedia sobre el amor con diferencia de estamento, y otro una tragedia amorosa, en este caso de infidelidad familiar. Comparten inicio desubicados: al menos, en mi caso, me he sentido un buen tiempo sin saber qué pasaba ni qué trataban las dos. Y creo que sería el elemento clave de ambas: el elemento sorpresa inicial. Pero pronto tiene la intriga solución y va resolviendo la intriga. Luego el climax va aumentando, yendo de la intriga desubicada al momento final, que en una es más liviana, por altibajos (Perro), y en la otra, es más permantemente ascendente. El perro del hortelano es una comedia con un drama clave de la época: el amor en las personas de estado distinto; mas, si es el caso, que es un hombre al servicio de la dama. La comedia resuelve con una jugada típica: resulta que es noble. Esto es visible también en la novela ejemplar de la Gitanilla de Cervantes. Pero, entremedias, nos deja un mensaje que no se ve así en Cervantes: la virtud, o las virtudes, no son una cuestión de sangre. Esto lo deja claro la condesa en uno de los últimos diálogos y muestra la perspectiva reformadora frente a la vieja aristocracia que defiende la pureza de sangre. Precisamente, es lógico en Lope, que es de origen plebeyo; en cambio, Cervantes tiene una doble confrontación: si bien es cristiano viejo e hidalgo, es pobre y ya no vale nada esa condición sin la unión económica. En Cervantes también se salvaba la situación por una circunstancia lógica pero improbable, una pérdida en el nacimiento, que mostraría una virtud de nacimiento; pero, en cambio, en otra ocasiones, se nos muestra que la sangre no vale nada ante la educación y el poder (negativo generalmente) del dinero. Lope, como hombre que sale del vulgo y escala, sabe lo poco que vale un supuesto blasón, y se inventa uno para su protagonista; quizás, él hubiera hecho lo mismo de poder. En cambio, Cervantes, cínico filosófico, le da un valor intrínsico a lo que se es por naturaleza y por educación, pero no haciendo a uno más o menos por su origen, aunque... sigue siendo una persona que desconfía del renegado, del moro, etc. Pero, lo que sí es claro, Cervantes procuraba mostrar el lado de los marginados y frágiles, como si fuera un caballero andante utópico...; mientras, Lope es como la figura ascendente en el escalón social y cultural. Son dos marcas en su creación, porque lo son de sus vidas.
En cuanto a El castigo sin venganza, sin lugar a dudas es un mensaje moral: en consonancia a los códigos principescos y cortesanos, la honra ha de ser mantenida y, también, ha de castigarse la traición. Es una tragedia que si bien nos justifica, en parte, el deseo de amor de algo injusto, como el elegir con quién casar, tampoco acepta la injuria por la traición al padre, al señor y príncipe. Es una triple traición: al pater familias y padre, al señor y al Estado (entendiendo que atacar al cabeza del estado feudal, atacas al Estado). Lope se mantiene tradicional y acomete según las normas.
A estas alturas, las tramas son bien conocidas y muchos hemos visto las obras puestas en vivo o en versión televisiva; hay muchos elementos que ahora consideramos clasistas, misóginos y extraños, y no toda la comicidad ni todo el dramatismo encuentra la reacción a la su audiencia original; sin embargo, por el estudio preliminar y por la fuerza poética de los diálogos, vale mucho la pena leerlo. Es y seguirá siendo un clásico.
El perro del hortelano tiene quizá al carácter femenino mejor hecho por Lope de Vega. La condesa de Belflor es la síntesis de toda la psique femenina que Tirso de Molina asignó a la mujer durante toda su obra. No hay personaje más seductor, encantador, enternecedor, y romántico que la condesa de Belflor en toda la obra de Lope. Mucho se ha especulado respecto a la inspiración, quedando como hipótesis última que la condesa encarna a Juana de Guardo, esposa del poeta que por aquellos años tenía poco de haber fallecido.
Lope sitúa esta comedia en Napoles, aunque para situar la comedia es necesario ver la adaptación del cine de Pilar Miró en la que el condado de Belflor es el sitio más onírico e idealista que Lope pudo diseñar en su ingenio. Desde el inicio turbulento hasta el final cómico, toda la historia parece transitar en un mundo que no es el que vive Lope , ni uno en el que se haya vivido alguna vez. Es por ello que su lectura quizá sea, similar a soñar con un amor cómico pero lánguido.
"—Vuesa merced, don Lope, se precia de ser fénix de los ingenios, pero bien saben los mentideros que non tiene los redaños de rimar tres veces "Teodoro" con "adoro" en una misma comedia. —Voto a tal, don Tirso, que fénix soy, y mi vuela mi arte muy alto. Dadme tres días y os haré tragar vuestras palabras"