Ismael tiene que pasar un mes de vacaciones en la República Centroamericana de Sierramagna, donde su padre, ingeniero de una multinacional, está realizando una gran obra hidráulica. Muy lejos quedarán su casa de Barcelona, el lujoso hotel de Santander en el que suele veranear con su madre... Porque Ismael, durante la inesperada y violenta experiencia que vivirá en el país transatlántico, irá a parar a un campamento de la guerrilla en medio de la selva.
Solo he leído otro libro del autor (Jerjes conquista el mar) y en los dos habla de lo mismo: chicos adolescente perdidos y solos. Para mi gusto es un poco insulso, me gustó más Jerjes.