La gallina ciega es el diario que Max Aub escribió durante su visita a España desde su exilio en México. En él podemos encontrar sus amargas palabras e impresiones sobre la situación de la España de aquel momento y personajes del mundo de la cultura y la política, que desfilaron por sus páginas con los nombres ocultos para evitar la censura. Es una serie de reflexiones sobre lo que era la España de 1969, lo que era antes y lo que debería haber sido. En las últimas páginas del libro, el autor explica que el país había «empollado huevos de otra especie» y por eso el libro se llama así. Sabía perfectamente que su libro no iba a circular por España debido a la censura durante el franquismo, pero mantiene una pequeña esperanza de que «alguna ejemplar se perderá en Sevilla o Bilbao, Valencia o Santander». A pesar de su gran pesimismo, a lo largo de su diario español, cuando escriba la introducción, parece que no había perdido por completo su ilusión de que la España que Aub conocía pudiera todavía resucitarse. También en las conclusiones, que escribe en el vuelo de su vuelta a México, dice que no puede ser pesimista porque siempre hay «una minoría que se da cuenta de lo que sucede en el mundo».
Max Aub Mohrenwitz was a Spanish experimentalist novelist, playwright and literary critic. In 1965 he founded the literary periodical Los Sesenta (the Sixties), with editors that included the poets Jorge Guillén and Rafael Alberti.
Menuda maravilla de libro. Las reflexiones de Max Aub, sus impresiones y su forma de narrar su estancia en la España del tardofranquismo valen oro. Nunca pensé que un autor podía caerme tan bien y parecerme tan interesante como me lo está pareciendo este hombre. A destacar sus pensamientos acerca del turismo, de la población española (y catalana), la comida, las ciudades y la participación política de los ciudadanos, pero sobre todo, siempre estaré agrafecido a este libro por ser una puerta abierta hacia la literatura y cultura del siglo XX. Termino este libro con ganas de releer cada reflexión que he tenido que marcar doblando las esquinas y con más ganas que nunca de leer y releer la obra de todos los autores que va mencionando a lo largo del diario. Gracias, Max Aub.
Obviamente, me chifla cuando va a Madrid y quiere comer cocido en Lhardy pero va el día que no toca cocido. También va a Catalunya pero no le pasa nada gracioso. Tiene cuatro mil anécdotas de este tipo, mientras se queja de la lamentable situación de la literatura española. Vamos, la trama es sencillisima, sus palabras son geniales.
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Resulta toda una experiencia conectar de manera tan directa con los pensamientos y las emociones de una generación de intelectuales que se propusieron cambiar España desde la cultura, la libertad y la justicia social. Una generación que consiguió agrupar entorno a sus ideas e ideales un enorme número de españoles de derechas e izquierdas pero que fue arrasada física e históricamente por el fascismo. De ellas y ellos nos queda el relato que construyeron los vencedores, pero no el suyo propio.
Este libro, el diario del autor en una visita a España, tiene la virtud antes comentada: está escrito tal y como brotaba de la cabeza de Max Aub cada día que pasaba. No es un libro de memorias, no es un ensayo, no es una novela, no es un poema. Al leerlo estás viviendo con él y dentro de él el choque de esa generación suprimida salvaje y abruptamente con la nueva realidad española.
Max Aub sabía lo que pretendía con ese viaje y también lo que no quería:
“Vengo, pero no vuelvo”
Una frase escueta pero de hondo y polisémico significado:
“Vengo, pero no vuelvo” a quedarme a vivir en España
“Vengo, pero no vuelvo” a un ambiente social (político, cultural, espiritual) que fue extirpado
“Vengo, pero no vuelvo” a mi juventud
“Vengo, pero no vuelvo” a ver lo que ya no existe
“Qué le parece España”: “Era moza; ahora llena de arrugas”
Qué poderosa reflexión la de Max Aub sobre una España irreconocible y totalmente cambiada a la que él dejó más de 30 años atrás. He venido, pero no he vuelto. El anhelo de volver a tu hogar mas la certidumbre de no poder expresarse y ser él mismo de volver. Diario personal, subjetivo, poderoso, irascible, inconforme, no pretende agradar a nadie y transmite sencilla y llanamente cuanto va sintiendo en su corto e intenso viaje por España
Max Aub, exiliado durante la guerra civil española, regresa a las ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid y lo que en estas ciudades encuentra no es lo que más le hubiese gustado encontrar. Nos habla de la imposibilidad de volver una vez se marcha al exilio, ya sea porque el lugar ha cambiado o porque el sujeto a sufrido una transformación. Escrita a modo de monólogo interior y estilo directo. Verdadera, o como mínimo, sincera en tanto que análisis político de la época de la posguerra.
Me ha gustado mucho, a nivel personal he echado en falta tener mas cultura general e información de contexto sobre los personajes, escenarios, acontecimientos y relaciones. La edición que he leído no tiene notas a pie de página aunque tampoco se si existe alguna que las tenga. Siento que solo he leído la mitad del libro ya que muchas de las referencias escapaban a mi comprensión. No creo que sea estrictamente necesario conocer o tener mucho bagaje para disfrutarlo, porque lo he disfrutado igual, pero para mi gusto, me quedo con una sensación de lectura incompleta. Las ideas principales y la visión del autor se captan de todas formas.
Paradójicamente creo que es una buena síntesis sobre lo que es la obra en sí y que mi condición representa la sucesión de esa juventud continuamente relatada que tanto preocupaba al autor. "La de la generación donde cada individuo va a lo suyo, donde saber lo pasado, entender lo presente y adivinar el futuro es cada día mas difícil."
No sé quin motiu em va empènyer a començar-lo a llegir... Al començament és interessant veure les impressions d'un exiliat de la guerra civil quan torna a veure els seus amics després de viure un temps a Mèxic. Després es fa repetitiu, i ja no em ve de gust continuar llegint-lo.
Max Aub el 1969 va a Espanya però no hi torna. Els anys han passat, la vida també. Els escenaris han evolucionat i el modus vivendi de la societat de què es va exiliar està irreconeixible per a l’autor d’El Laberint Màgic. Una obra per a viatjar al decencís, al judici al passat, des de la reflexió compromesa i enyoradisa, de qui està de pas a un record vague del que mai va ser. Lectura àgil, ponderada per l’edat, farcida de propostes per estirar del fil, evocadora i certament intimista. Una lectura per a reconstruir la memòria col.lectiva.
Al principio me gustó mucho ver sus impresiones y su manera de escribir, pero luego dice todo el rato lo mismo y no hace más que quejarse de los jóvenes.
Pero mira qué cita más bonita del libro:
"¡Cómo huele a pinos! ¡Cómo huele a mediodía! ¡Cómo resbalan las agujas secas en la tierra pedregosa! ¡Qué azul el cielo! Olvidar, de pronto; perder la memoria, ser sólo presente; más si me omito.
¿Qué tiene este atardecer que sólo puede ser modernista?"