Madrid. 18 cm. 215 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. Colección 'Selecciones del Séptimo Círculo', numero coleccion(4). Traductor, Nélida Mendilaharzu de Machain .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario.
Hillary Baldwin Waugh was a pioneering American mystery novelist. In 1989, Waugh was named a Grand Master by the Mystery Writers of America.
During his senior year at Yale, Waugh enlisted in the United States Navy Air Corps and, after graduation, received his aviator's wings. He served in Panama for two years, flying various types of aircraft. While in military service, Waugh turned his hand to creative writing, completing and publishing his first novel Madam Will Not Dine Tonight in 1947. He quickly published two more novels, but they were not very well received.
In 1949, as the result of reading a case book on true crime, Waugh decided to explore a realistic crime novel. With the cooperation of his fiancée, who was a student at Smith College, Waugh set his police procedural Last Seen Wearing... in a fictional women's college. Published in 1952, the book was a significant success and is now considered a pioneering effort exploring relentless police work and attention to detail.
After Last Seen Wearing..., Waugh went on to publish more than thirty-five additional detective novels, many aptly described as "hard boiled". Pseudonyms include "Elissa Grandower," "Harry Walker" and "H. Baldwin Taylor."
Waugh married Diana Taylor, and the couple had three children. Waugh died on December 8, 2008.
Sí, la he leído por error, pero ha sido un error muy aprovechable.
En pocas palabras, se trata de un curso intensivo de novela de detectives, especialidad “road novel” donde hay un crimen, un detective persigue a la asesina y luego todo el país les persigue a ambos. No paran quietos, de ahí lo de road novel. Es una novela corta que a mí me ha llevado siete viajes en metros; es decir, tres horas y media de lectura, una fruslería si lo comparamos con algunos tochos de muchísimo páginas que no dejan de ser entretenimiento. Vamos, lo mismo que esto, que no va a ninguna parte pero está bien escrito, es ágil, te mantiene en tensión, cumple con todas las etapas del viaje del héroe y, en definitiva, leído con aprovechamiento sirve lo mismo que un curso caro sobre cómo escribir una novela de detectives.
En el programa encontrarán:
Creación de personajes con sus defectos, sus virtudes, sus contradicciones y sus rasgos característicos que, sin embargo, tampoco son personajes profundos de la leche del café porque esto, señores, es una novela de acción pura y TODO está supeditado a la acción. No obstante los protagonistas tienen sus dobleces y ambos cuentan con su arco. Por si los puristas. Cómo hacer pasar ocho horas en dos párrafos, dentro de un coche que trata de alcanzar a un autocar de línea de manera creíble y con gracia. Esto debería estudiarse en todos los sitios donde se estudia lo de escribir. En serio, que el tiempo pase es una pesadilla y el autor (se llama Hillary, pero es un tío) se lo monta fenomenal con las transiciones. Cómo sostener el suspense: venga de huir, venga de meterse en camisas de once varas, venga de estar junto a la puerta del infierno y al 96% de la novela aún te preguntas si lo conseguirán o no. Cierto que te lo preguntas poco y que hay que ponerle un poquito de ingenuidad, pero la historia es de los años 60 y aún así se sostiene. Hay un par de momentos de encerrona (tres de hecho, los que tiene que haber, según el canon) que te ponen ahí un nudo en la garganta. Cómo solventar un final con gracia y carácter, sin deus ex machina que valga, sin sorpresas de última hora pero sorprendiendo. Cómo a las novelas buenas también se les escapan detalles que las impiden ser perfectas. Si alguien la lee hablaremos del reloj sumergible. No, no es un spolier. Viene con historia de amor incluida. Creación de emociones intensas sin caer en el histrionismo. Siempre teniendo en cuenta que TODO está supeditado a la acción. Descripciones cortas, precisas, útiles que no entorpecen el ritmo ni el desarrollo de la trama.
Vamos, una delicia de lectura ligera. Para más datos, hacer click aquí. Contradicciones en clave de Calavera Diablo 13 febrero, 2015 | Editar
Alicia Pérez Gil:
Esta es una colaboración de la que suscribe y Judith Bosch para ilustraciones de Calavera DIablo. Tres no es multitud.
Originalmente publicado en judithbosch:
contradicciones1Por Alicia Pérez Gil y Judith Bosch.
Hay dibujos capaces de sumergirte en un mundo de contradicciones. Hay dibujos capaces de conseguir que la bondad te parezca tenebrosa y la muerte te inspire ternura. Hay dibujos capaces de noquear tu sentido común y empujarte sin permiso hacia otras perspectivas. La escritora Alicia Pérez Gil y servidora nos hemos atrevido a entrar en el universo creativo de Calavera Diablo. Deseamos que disfrutes del imprevisible resultado.
HOGAR EXTRAÑO
Texto: Alicia Pérez Gil.
Dibujos: Calavera Diablo.
lechuzaycuervo
—No pases, cuervo por mi olivar. Es mi cortijo blanco junto a los olivos sobre el que graznas. Son mis paredes de cal, mis plumas blancas.
—Nunca más, princesa. Nunca más.
—Y si destrozo mi armario, si quemo mi ropa, si me miro al espejo para hablarme, sola, es cosa mía ¿entendido?
—Nunca más, ya te lo he dicho.
—No lo entiendes, no mientas.
—A mí…
Ver original 450 palabras más 50 sombras de Grey: Alternativas 12 febrero, 2015 | Editar
lewis carroll e alice liddell
No se puede parar lo imparable; así que, si queréis ver Cincuenta sombras de Grey, id al cine mañana.
Lo que sí se puede es, aunque quede poco tiempo para llevar a cabo mi propuesta, acudir a la cita con alguna referencia más de cine erótico entre oreja y oreja. Más que nada para no salir de la sala pensando que lo que habéis visto es la repanocha o más. Que si luego, incluso después de echar un vistazo a mis sugerencias, seguís pensando que Grey es único e insuperable, pues lo pensáis. Yo, al menos, habré puesto mi granito de arena.
Como ahora somos todas muy desinhibidas y yo voy a hablar de clásicos, ninguna debería ofenderse por nada de lo que escriba a continuación. A la que me diga que en alguna de las cintas que propongo se humilla, maltrata u objetiviza a la mujer, pero luego vaya a ver a Grey y salga con la ropita interior húmeda, le recomiendo una buena sesión de autoanálisis. A mí no me pagan para eso.
Y la última advertencia: algunas de estas películas han sido polémicas en un momento u otro de la historia, pero han llegado al día de hoy con la dignidad más o menos intacta. Muchas se visionan con ojos del 2015 y, aún así, a pesar de su blandura retroactiva, son más explícitas y más sexuales que Grey. De todos modos, ninguna es pornografía. Si queréis que hablemos de porno, hablamos. Esto es mainstream puro y duro, sin más pretensión por mi parte que hacer un poco de luz. Un poco, poquito.
1.- El amante.
Basada en la novela homónima de Marguerite Durás, de tintes autobiográficos, cuenta la historia de una bonita y perversa niña francesa que se hace seducir por un hombre mucho mayor que ella; rico mientras que ella es pobre; chino mientras ella es europea. Los cuerpos estilizados, preciosos, de los protagonistas, se muestran sin demasiado pudor. Se habla de placer, de prohibiciones y la peli es de Annaud, si no recuerdo mal. Hay sexo, lujo, decadencia, degradación, paisajes exóticos y el comienzo de mi admiración por la Duras. Esto no cuenta a efectos de este post, pero es verdad.
2.- El imperio de los sentidos
De Oshima. Producción franco japonesa de 1976. Esto lo digo para apelar a vuestra clemencia en lo que se refiere a estética. El título nipón original es Corrida de amor y se la conoce como: la peli esa en la que la japonesa pone un huevo. Ella era prostituta y ahora trabaja en un hotel, comienza una relación sexual experimental con el hijo de la dueña que termina muy mal por culpa de un ahorcamiento erótico. Ella, por cierto, se llama Sada. Que seguro que no es por resonancias de nada, en ningún caso. Hoy en día la película sigue censurada en Japón.
Por si no lo habéis notado, es el segundo ejemplo con juegos de poder derivados del dinero y la posición social y esas cosillas.
3.- Herida.
El póster de esta estuvo en la pared de mi habitación de estudio durante años. O seguramente no, estaría en mi carpeta, porque no creo que a mi madre le hiciera la menor gracia que tuviera a Jeremy Irons y Juliette Binoche acopladísimos sobre un suelo de parquet, luz naranja, sudor y todo lo demás, adornando mi cuarto.
Anglofrancesa (y van tres gabachas y van dos basadas en novelas). Un político se enamora, y es correspondido, de la prometida de su hijo. Hay muerte y pasión y sexo. Además sale París. De nuevo el hombre es más poderoso que la mujer y en esta sale Jeremy Irons cuando todavía estaba para hacerle varios favores.
4.- Calígula.
Esta es un clásico erótico y festivo. Yo la recuerdo divertida, con un Malcom McDowell picaruelo y encantado de retozar entre tanto matojito. Eran aquellos tiempos y la depilación integral no estaba de moda. Una se pregunta cómo demonios nace Andie McDowell tan sosa teniendo un padre conocido por La Naranja mecánica y Calígula, pero la evolución tiene caminos que la razón no entiende. Ambientada en Roma y aprovechando la leyenda oscura del emperador que nombró senador a su caballo –y que no era Jesús Gil- muestra los desvíos sexuales del hombre más poderoso del imperio. Hay incesto y pelo, mucho pelo.
5.- El último tango en París.
Es verdad: nunca corrimos delante de los grises –el chiste que tengo en la punta de la tecla y que hace referencia a correr a Grey y a nunca no lo pongo, que soy una señorita- y no necesitamos cruzar la frontera para ver cómo Marlon Brando le da un uso alternativo a la mantequilla. La peli cuenta con factura italiana: Bertolucci, ni más ni menos. Quítense el sombreo y luego todo lo demás. La pasta viene, en cambio ¿adivinamos? Sí, de Francia.
Dice la Wikipedia: La relación se caracteriza por una fuerte violencia verbal y sexual ejercida por él hacia ella. Quiere dominar también su mente. Y es Marlon Brando, no un niñato muchimillonario. Yo ahí lo dejo.
6.- Nueve semanas y media.
Yo entiendo que entraña cierta dificultad identificarse con “esa” Kim Bassinger, pero tampoco me parece especialmente fácil identificarse con una estudiante pavisosa, así que vamos a dejar lo de la identificación en tablas.
Ya sólo la escena del frigorífico merece la pena.
Si vamos a hablar de dominación, de diversión (para el espectador) y de hacérselo pasar mal a alguien llevándole hasta sus límites, esta película es un lujo. Y tan verosímil como la que vais a ver el sábado. Es un videoclip muy largo, pero tampoco pretende ser más, de modo que…
7.- Belle de jour
Aquí igual me paso un poco de frenada, porque, bueno, la película es de Buñuel, una cosa así como sutil y de buen gusto. La protagonista, Catherine Deneuve, es una mujer insatisfecha en su matrimonio, con tendencias masoquistas que desea ser poseída y deseada. Ya digo que igual no es el mejor ejemplo de cine erótico al uso, pero lo que se busca de Grey es dominación y desesperación y misterio ¿no? Es eso ¿no?
8.- Portero de noche
Esta se resume prontito y deja así con ganas de ver cómo se desarrolla: ex miembro de la SS, en la actualidad conserje de hotel que se saca un sobresueldo poniendo en contacto a camareros con señoras adineradas y deseos insatisfechos se encuentra con una ex prisionera con la que mantuvo una relación sexo-sentimental en el campo de concentración correspondiente. Aquí las relaciones de poder son más retorcidas, pero no me digáis que no tiene tirón.
Y lo voy a dejar en ocho, que tiene una rima estupenda y muy bien traída.
Os recomiendo que veáis alguna de estas películas antes de correr a los engañosos brazos de Christian Grey. En la mayoría de ellas encontraréis hombres poderosos y mujeres sometidas; pero también algunos valores más cercanos a los que una obra de ficción debería presentar. Por ejemplo: calidad.
Cliffhanger: nacimiento de un martirio 6 febrero, 2015 | Editar
Alicia Pérez Gil, leer
Esta entrada tendría mucho más éxito si se titulase “10 cosas que nunca supiste sobre los cliffhangers y que harán que te replantees la base filosófica de tu existencia”, pero cada uno tiene su código. Según el mío, el cliffhanger nace, allá por 1873, un poco al estilo del Bar Delicias.
Del Bar Delicias sabemos, si somos españoles o conocemos España, que está situado en la calle Delicias, el callejón Delicias, el paseo de las Delicias o algún enclave similar. Igual que sabemos que el Bar Manolo pertenece a un señor que se llama Manolo. Así son las cosas, señoras y señores: los genios de la literatura universal comparten con los dueños de los más chuscos establecimientos hosteleros este don inigualable para nombrar las cosas.
De donde se deduce que en 1873 alguien dejó a alguien colgado de un acantilado para mantenr el suspense de su obra. Así de facilito, sí señor. Asumo que, de haberlo dejado colgando de un pino, ahora estaríamos hablando de un recursos literario llamado pinehanger. No es por cargar las tintas, es que manda…
Bueno, pues os cuento: la novela, autobiográfica aunque el acantilado y el descolgamiento son ficticios, contiene la siguiente escena: la protagonista toma el fresco junto a su enamorado, los piececillos decimonónicos colganderos precipicio abajo, contemplando la inmensidad del mar. Con tan mala suerte que ¡zas! golpe de viento, sombrero masculino que sale volando y enamorado que sale volando detrás del sombrero. Vale, no de manera literal. Lo que hace es un poco de descenso, alcanza el tocado y descubre, oh mísero de él, oh infelice, que no puede subir. Se ha quedado pegado a la pared del acantilado, los pies apoyaditos, agarrado a un saliente, fustigado por ráfagas de viento que manipulan con saña su chaqueta, la piel del rostro maltratada por la lluvia…
El paraje se encuentra a varias millas de cualquier población, así que no hay posibilidad alguna de que la heroína encuentre ayuda. Sin embargo ya no la ve porque algo prepara. Durante varias páginas, el desafortunado cliffhangeado alterna sus pensamientos con la descripción de su precaria situación mientras clava su mirada en la mirada muerta de un trilobites. Como lo leen, señores míos. Y el pobre lector, devora que te devora para ver cómo sale de allí el hombre ¡o si sale siquiera!
Este es el fragmento que da nombre a eso de lo que tantos abusan con tanto éxito hoy en día.
El autor: Thomas Hardy
La obra: A pair of blue eyes
La fuente: El arte de la ficción, de John Gardner. Esto es la felicidad Alicia Pérez Gil, Felicidad, Sonrisa 4 febrero, 2015 | Editar
Alicia Pérez Gil, Felicidad, Sonrisa
Hace poco descubrí el alma.
Hoy he descubierto la felicidad.
En realidad es todo culpa de un promotor inmobiliario que ha dejado a varias personas hipotecadas de por vida y viviendo en un edificio sin electricidad, paredes o cristales en las ventanas. Una de esas personas, una chica, dijo por televisión: “claro que esto no me gusta, pero soy positiva. No voy a llorar todos los días. Es mi responsabilidad ser feliz”.
Harta de esos mensajes que pululan por todas partes, los que dicen que no puedes controlar la vida pero sí la actitud que tienes frente a ella, esta declaración me pareció ayer muy distinta. Porque establece dos parámetros: que en la vida hay cosas que no nos gustan y que es responsabilidad nuestra ser felices.
No se trata de aceptar lo malo ni de poner al mal tiempo buena cara. Se trata de nuestra responsabilidad. Somos. Hemos nacido, estamos vivos, somos únicos e irrepetibles. Es nuestra responsabilidad ser felices. A pesar de todo, por encima de todo.
Somos.
No encuentro una manera más efectiva de explicarlo que mediante la eliminación: la cuestión, la felicidad, no está en levantarse cada mañana y ver que el cielo es azul, ni en apreciar el milagro de la vida. La felicidad no está en las grandes gestas ni en los pequeños detalles. La felicidad no está en la sonrisa de un bebé. Las cosas de las que decimos que nos hacen felices están en sintonía con lo que somos.
La felicidad es el GOZO DEL SER.
Somos. Dentro de cada uno de nosotros está eso de lo que hablaba el otro día: nuestro espíritu inquebrantable, nuestra alma inconquistable, nuestra identidad. En este momento yo la veo como una esfera luminiscente muy pequeña. Creo que cada uno de nosotros somos una esfera luminosa que se ha ido cubriendo de cosas: de un aspecto, de unos hábitos, de unas emociones y unas reacciones. Pero lo que de verdad queda cuando quitas todo lo accesorio somos nosotros y es la felicidad.
Saber con la certeza con la que yo sé ahora que SOMOS es la felicidad.
Mi lucecilla, la pobre, está aún muy delimitada por mi cuerpo y mi cerebro, así que se me plantean muchas dudas: Cómo pueden vivir en el gozo de ser los niños abusados, las personas que se desarrollan en la más absoluta miseria, los enfermos, los que sufren.
No tengo una respuesta satisfactoria salvo que ellos también son.
Sólo he llegado a tomar conciencia de que si todos nos dedicásemos a contactar con lo que somos, no habría abusos ni miseria.
Pienso en Hitler, que es el punto donde termino todas mis discusiones porque cuando alguien menciona a Hitler es porque no hay ningún argumento real para continuar discutiendo. Si Hitler hubiese sabido que era; que por encima de todas las cosas era una persona única y perfecta, no habría desatado el desastre.
Pienso ahora que todos aquellos que hacen daño a otros lo hacen desde el desconocimiento de que son.
La vida a veces no se porta bien y no digo que no haya que solucionar los problemas. No digo que debamos encerrarnos en nuestras habitaciones y no hacer nada porque ya somos. Digo que si nos ocupamos de buscar eso que somos, de ponernos en contacto con nuestra identidad, una gran parte de nuestra angustia desaparece. Al menos yo hoy me siento así.
Seguiré informando.
Y disculpad por el léxico new age y el tono iluminado. Los reconozco, igual que me reconozco un poco iluminada hoy :)
Veréis cuando llegue al SER es AMAR… Je suis Tele5, manda huevos. 26 enero, 2015 | Editar
Alicia Pérez Gil, opinión Belén Esteban
Al principio estaba segurísima de que escribiría esta entrada. Luego pensé que hay cosas más importantes de las que hablar y finalmente me he dado cuenta de que hoy es el cumpleaños de mi amiga Rosy, una mujer que no tiene más empeño que el de hacer mejor su cuota de mundo. Es una tía humilde y buena. Yo soy una tía mucho menos humilde, así que no planto un huerto ecológico en una escuela. Yo escribo estas cosas. Cada uno lo que sabe.
Llevo unos días viendo cómo proliferan las fotografías de Belén Esteban, muy hinchada, donde se la compara con personajes de ciencia ficción, un rape o alguna otra cosa. Esto es humor, se supone. Un humor que practican personas a las que quiero en la misma medida que personas a las que no conozco. Se trata de algo similar a la sátira, parece ser, aunque a mí me parezca crueldad gratuita y mal gusto.
Es terrible, tan terrible como pegar al gordito de la clase en el patio del colegio, hacer este tipo de sangre de red social. Se nos olvida que la Esteban es una persona y que a las personas nos duele.
Me da igual que sea una mujer inculta, mal educada, aprovechada, ordinaria y con dinero. Si vamos a meternos con los personajes rosas de este país, hagámoslo de manera que no nos convirtamos en payasos mal educados, aprovechados, ordinarios y encima sin un duro. Porque lo malo de Belén Esteban no es que engorde, adelgace, lleve mallas de leopardo o se opere la nariz. Lo malo de Belén Esteban es que las cinco horas diarias que ocupa su programa las podría ocupar algo de mayor calidad, que nos ayude a ser mejores personas o, al menos, personas más felices.
No veo la relación entre publicar la cara de esta mujer junto a la del pescado más feo de la creación y una crítica a la programación de la cadena en la que trabaja. Igual estoy muy obtusa o igual es que ya nos han convertido en eso que decimos que no somos: seres despreciables que no saben distinguir entre el humor, la sátira, la crítica, la cultura y el espectáculo.
Compartir una de esas fotografías, que se convierta en viral entre personas que deploran la publicación de la biografía de Belén Esteban porque le quita espacio en las estanterías a obras realmente literarias, es SER TELECINCO, es recurrir al mismo método barato para que nuestro muro tenga más visitas. Es como pegar al raro de la clase para ser más guays. Aunque el raro de la clase sea un niño pijo nuevo rico, hortera y lamentable. Hacer daño está mal.
Vayamos haciéndonoslo mirar. El alma 20 enero, 2015 | Editar
Alicia Pérez gil, vivir, identidad
No me andaré con rodeos esta vez. He descubierto qué es el alma, aunque no sé dónde está ni cómo distinguirla de otras cosas que podrían parecerlo pero no lo son.
Dirán los no católicos que ellos no tienen alma, pero sí la tienen. Los católicos dirán que el alma es otra cosa, pero creo que se equivocan.
El alma, lo decía Mandela, es ese espíritu inquebrantable que nos sostiene; ese que, si no cuidamos y alimentamos bien, nos deja caer. Es eso que todos poseemos y que nos hace perfectos aunque lo confundamos y nos hagamos imperfectos.
Yo descubrí ayer que el alma es la identidad. El alma es el ser. El alma es lo que somos cuando nos despojamos de todo lo accesorio.
A small-town community is shocked when an elderly woman is killed by her niece who flees taking the little money that was there in the house after stabbing her aunt. The niece had always been considered strange by the people in the town, but nobody thought that she would stoop to murdering her aunt who had brought her up after the death of her parents. Being a small town there is no Detective, so the Sheriff hires a Private Investigator to hunt her down. PI Steve Gregory who easily traces the young twenty-something girl and immediately falls head-over-heels in love with her. Convinced that she is innocent he takes up her cause against the police force as page after page is henceforth devoted to their flight and the innocence of the girl.
This is where the book gets cheesy, flimsy, shoddy call what you want. There was no twist or turns that makes this book so interesting to read. Mysteries should engage the human brain, triggering curiosity and rewarding problem-solving. This book just didn't do it for me. The person who actually committed the murder is no surprise. The ending seemed rushed to get the dam book over with. I was surprised that it was written by the Waugh who wrote so many interesting police-procedural books.
recuerdo que lo lei hace bastante en mis comienzos con la lectura y me atrajo mucho . un libro muy interesante ! y con un muy buen final con una historia magnifica .