«Era el otoño de 1978; yo empezaba tercero de Derecho y España estaba estrenando su nueva identidad de país democrático. Las manifestaciones, las barricadas de bancos y pupitres, el pegar carteles, asistir a asambleas, esconderse en los cines, correr delante de los grises… todo eso se acabó de la noche a la mañana. La democracia nos agradecía los servicios prestados, y ahí tenéis la puerta. Era como despertarse de una larga borrachera; hacía frío, no había café y nos dolía la cabeza.» «En vez de elefantes rosa, revolución proletaria mundial y vacas voladoras, lo que teníamos delante eran aquellas palabras que hasta ese momento nos habíamos echado alegremente a la espalda: futuro, empleo, dinero... De un día para otro, en 1978, España y yo nos hicimos mayores.» Burguesía catalana e inmigrantes castellanos; la adoración de Francia y lo francés; una educación bajo el lema «Tenéis que ser señoras»; la universidad en la época de la muerte de Franco y la revolución sexual… Con Adolescencia en Barcelona hacia 1970 Laura Freixas hace un relato irónicamente ingenuo, que oscila entre la memoria y la confesión, y que trasciende lo personal para convertirse en espejo de la realidad y el deseo de toda una generación.
Laura Freixas Revuelta (Barcelona, 1958) es una escritora española, autora de novelas y ensayos, así como crítica literaria y articulista en diversos medios. Fundadora en 1987 de la colección literaria El espejo de tinta que dirige hasta 1994. Destaca también por su labor investigadora y promotora de la literatura escrita por mujeres, en cuyo contexto funda en el 2009, y dirige desde entonces "Clásicas y Modernas", asociación para la igualdad de género.
Un libro muy interesante y escrito con humor. Me encontré reyendo varías veces. Tengo mucho interés por Barcelona y la vida cotidiana de la gente aquí, especialmente en la época de Franco, así que este libro ha sido escrito como si especialmente para mí. También encontré mucho en común entre la escritora (o su versión literaria) y la misma yo. Lo sí que hay que decir es que este es un libro feminista, mucho más feminista de lo que sugiere el título. Pero para esto también me gustó. Yo tengo una regla mía: siempre pongo una estrella más para los trabajos del arte que promueven la independencia y el poder de las mujeres. Así que por sus valores literarios e interés general doy a este libro 4 estrellas, y una más por su apoyo abierto ay admiración hacia las mujeres.
Para los que han nacido en el seno de una familia homogénea, para los que han vivido lejos de las fronteras y por tanto geográficamente alejados de otras influencias culturales, para los que han nacido hombres, para aquellos que apenas eran unos críos cuando llegó la democracia, para los que han vivido el sexo sin demasiadas cortapisas desde sus primeras manifestaciones, para aquellos que han pertenecido a una familia que no se ha planteado grandes dicotomías políticas, para toda esa gente, entre las cuales, más o menos, me puedo incluir, esta biografía de Laura Freixas, «Adolescencia en Barcelona hacia 1970» puede convertirse en una revelación.
Y eso es lo que me ha parecido esta biografía: reveladora, sobre todo por el cúmulo de circunstancias que han obligado a la autora a vivir en un constante enfrentamiento. Hija de dos familias muy distintas, una perteneciente a la burguesía catalana y otra al proletariado castellano, dos lenguas casi enfrentadas, dos mundos casi enfrentados que hacían sentirse a la protagonista como un híbrido, como un ser contra natura, como un bicho raro. Ella quería ser distinta, ni burguesa catalana ni proletaria castellana: quería ser francesa (la literatura de las autoras francesas que tanto admiraba), pero cuando iba a Francia se topaba con la realidad en las narices, de francesa nada, con ese acento, para los franceses de aquella época Europa terminaba en los Pirineos y por tanto ella era española y requeteespañola, en fin, una paleta.
Y además, era mujer: ellos hablaban de música, de economía, de política, ellas de criadas y papillas. Ellas, señoritas de buena familia tenían que conservar su virginidad intacta, ellos se iban de picos pardos siempre que les daba la gana. Ellas tenían que creer en los claros de luna, ellos andaban contrayendo la sífilis por la calle de Tapias. ¡Qué cómodo era ser hombre y también qué cómodo no ponerse en el lugar de las mujeres! «Mucho nos tenían que gustar los hombres para que ante semejante panorama no nos hiciéramos monjas, lesbianas o el harakiri». Y encima llegaron las suecas, exóticas, tentadoras, rubias naturales cuando a las españolas les asomaba la raíz negra del pelo bajo el amarrillo estropajoso, «por si no bastaran en materia de competencia desleal las «frescas» nacionales ahora llegaban esas irresistibles «frescas de importación».
¿Y por donde salió tanto enfrentamiento?, por el estudio, la protagonista se vengó estudiando: «superar intelectualmente a los chicos me producía un placer triunfante y vengativo, era malsano, pero exquisito». Pero ello conlleva un riesgo: aquella chica empollona y con gafas, mal vestida a conciencia, solitaria y algo antipática no terminaba de congeniar con sus compañeras de colegio que la llamaban «el sabio despistado».
Y además estaba Franco (y una familia que prefirió mimetizarse con la situación), y el activismo político ¡abajo el fascismo, no más crímenes, disolución de los cuerpos represivos! -gritaba con el puño alzado en las manifestaciones que se convocaban en la Rambla de Canaletas-. Y a los pocos años de que llegara la democracia conoció la estafa, la pérdida total de interés por cualquier causa colectiva: sus amigos revolucionarios acabaron casándose por la iglesia, presentándose a oposiciones para administrativos o ocupando cargos públicos, ¡puaj!
Laura Freixas narra con habilidad, explica con detalle y analiza con juicio la época que le tocó vivir, todo ese cúmulo de circunstancias que la llevaron a convertirse en una inconformista, a no entender el mundo que le rodeaba y como resultado: apasionarse y refugiarse en la literatura, con esos personajes que la aceptaban sin pestañear, que no se burlaban de ella ni la juzgaban. Y por eso se hizo escritora, el enfrentamiento de las placas tectónicas generan las montañas que en esta obra tiene forma de interesante biografía.
I found this essay collection very endearing and often laughed out loud. I can see that Freixas takes inspiration from Carmen Martín Gaite when she delves into her personal experience of 1970s Barcelona to give voice to a generation of women who came of age as Spain transitioned toward democracy.
Me gusta cómo escribe Laura Freixas, voy a intentar leer algo más de ella. Este ensayo no está del todo mal pero no es lo que esperaba, se basa demasiado en lo personal, y no es que no me interese, pero buscaba algo más general. Aún así me alegro de descubrir a esta escritora.