«El electorado siempre tiene la razón», aunque no se incluya entre los animales racionales. «Los hechos hablan por sí mismos», pese a que nadie los haya oído nunca. «Hay que mirar al futuro», por más que no pueda ni verse. No puede ser, pero es. Son cuentos que funcionan como puras verdades (¿puras las verdades?). Ocurre con todos los mitos, ¿por qué no iba a ocurrir también con los nuestros, los mitos modernos? Las metáforas con-sabidas nos piensan a nosotros cuando, con toda ingenuidad, creemos que somos nosotros quienes pensamos a través de ellas. Su estudio es un arma poderosa para zarandear nuestras creencias y mitos, ésos en los que no sabemos que creemos, ésos a los que obedecemos sin saber que obedecemos. Así, la sacralización de la ciencia nos deja inermes en manos de los nuevos expertos, por la fe en la democracia consentimos en someternos a nuevos amos, de tanto planificar el futuro nos aplastamos el presente. Pero, ¿por qué esas metáforas y no otras? En estos textos la imaginación poética adquiere voluntad de imaginación política. Sólo cambiando las metáforas puede cambiarse el mundo."
Emmánuel Lizcano es licenciado en matemáticas, doctor en filosofía y profesor de sociología del conocimiento en la UNED. Sus estudios sobre matemáticas indígenas y demás variantes de conocimiento y de poder populares rastrean emergencias anárquicas de poder/saber que puedan erosionar las actuales formas de dominio y apuntar hacia nuevos ámbitos de comunidad y autonomía.
Provocador, sorprendente y claro, "Metáforas que nos piensan" es una perfecta introducción a la Nueva Sociología del Conocimiento y a su brutal ataque sobre las concepciones clásicas (arraigadas, más bien) sobre el lenguaje y la ciencia. Lizcano se vale de su formación como matemático para utilizar este campo, tan aparentemente aislado de cualquier tipo de influencia social, para mostrar cómo toda ciencia, y en especial la matemática, está profundamente influenciada por el contexto cultural y sociopolítico del que surge, reflejando las luchas de poder, posibilidades y carencia de éste. Si bien a partir de un momento el libro comienza a hacerse repetitivo en sus ejemplos, quepa recordar que este volumen no se trata de un ensayo como tal, sino de una colección de artículos y conferencias que el autor ha llevado a cabo en los últimos 20 años. Junto con "No pienses en un elefante", de George Lakoff, de imprescindible lectura para todo aquel interesado en indagar más allá de lo aparente, de profundizar en un tema tan apasionante como es la manera en la que el lenguaje (y el especial, el utilizado por las fuentes de poder, sean políticas o científicas), no describen la realidad, sino que la crean.
Vaya castaña. El autor vive de la etno-matemática y explica que la realidad no existe (ejemplo: la doble hélice de ADN la ha inventado la ciencia). No dice que la ciencia haga modelos imperfectos (eso es cierto) sino que inventa la realidad. Repite mil veces que la forma de entender la resta en Asia explica que el cero y los números negativos allí se usasen desde hace mucho. Vale. De eso y de los indios que cuentan uno-dos-muchos deduce que hay tantas matemáticas (no palabras para contar o aritméticas sino MATEMATICAS) como tribus y ... ¡ala! a vivir de la etno-matemática. Está escrito en estilo de artículo académico pesado, con una particularidad que nunca he visto: al autor le gusta escribir separando los pre-fijos para ex-plicar los signi-ficados ocultos de las palabras. Es-tupendo hallazgo. 0 estrellas y porque aquí no hay negativos como en Asia :-) Recomendación: si te interesa la relación ciencia-cultura, lee "La ciencia de DiscWorld 2 - El globo" que trata el mismo asunto pero de una forma seria, comprensible, estructurada y divertida.
Jamás había leído un libro de etnomatemática. Los saltos filosóficos que da en cada ensayo son precisos, aunque tiende a repetirse. No es una falla, más bien es algo común que sucede cuando se compilan ensayos escritos por una misma persona en distintas épocas. Se agradece el orden, pues ayuda a distinguir cómo es que se van consolidando las intuiciones del autor. Genial.
Realmente maravilloso, inspirador. Una obra "iluminadora" (adjetivo elegido en honor suya) que ha cambiado de entender el lenguaje del que nos hemos dotado y del que diariamente tratamos de dotar a los demás. Las metáforas que nos piensan ya no están ocultas, puedo reflexionar sobre ellas y sobre el discurso cotidiano, sobre la ciencia, la democracia, el laboratorio, el aula escolar... en definitiva, un imprescindible sobre todo para aquellos que deseen abordar por primera vez con profundidad una mezcla de sociología, antropología y filosofía del lenguaje.
Entendiéndolo como un ejercicio de reflexión, este libro logra el objetivo de hacer que su lector reflexione sobre la ciencia (y de forma más concreta, las matemáticas), un concepto cuya superioridad hemos aceptado en Occidente como inamovible y que hemos elevado a una categoría quasi religiosa.
Aunque el autor no ha logrado "convencerme" de todos sus argumentos, considero que la lectura ha sido una hermosa conversación entre su tesis y mis creencias, y la he disfrutado como tal.
Es un libro muy interesante, entretenido y notable, digno heredero de su tesis doctoral (muy recomendable por su interseccionalidad con la filosofía). Es cierto que, en los artículos de este volumen se sobrepasa en alguna que otra dosis de relativismo cultural (y de fanatismo constructivista) pero quien quiera entender sabrá valorar la perspectiva multicultural y poliédrica del autor y su finalidad antropológica: es muy didáctico a la hora de expresar como todo lenguaje (incluido el matematico) está teñido de subjetividad humana.
Su defensa de varias "matemáticas", pese a que por aquí parece levantar ampollas, está en consonancia con lo que han pensado y defendido también varios matemáticos, filósofos de las matemáticas y filósofos de la ciencia, por cierto (aunque desde una perspectiva más matizada que Lizcano). Véase Ian Hacking, por ejemplo, sobre matemática vs. matemáticas.