La España del Siglo de Oro, durante la regencia de doña Mariana de Austria, era un mundo de grandezas y miserias, bullente de una vida que casi siempre tenía que vivirse al límite. En Madrid, tablero donde se jugaban algunas de las partidas políticas más importantes de la Europa de la época, se daba cita una fauna humana variada y peligrosa: soldados de fortuna, hidalgos arruinados, nobles encumbrados, clérigos, mendigos, matones a sueldo… Es el ambiente ideal para quienes tienen que sobrevivir a base de ingenio. Como Pedro Capablanca, hidalgo de escasos medios que, como tantos otros, tiene más esperanzas que realidades. Capablanca, sagaz, leal, honrado a su manera, es investigador —pesquisidor— de enredos y situaciones complicadas. Su trabajo: resolver asuntos a los que la justicia, sea por incapacidad, sea por limitaciones políticas, no llega. Acompañado por su amigo fray Hortensio Algodonales, un estrafalario monje basilio de notable agudeza mental, y por otros personajes entrañables como Sancho Birriel, el Ciego de la Bureba, dotado de un fino oído; Pascualillo, un mozalbete siempre dispuesto a servir a su admirado Capablanca, e Isabel Valle, la hospitalaria y enamorada mesonera, Capablanca se enfrenta a un difícil compromiso: encontrar el manuscrito de una obra de Calderón de la Barca, un robo tras el que más que celos profesionales parecen esconderse maniobras políticas de gran calado… «El manuscrito de Calderón» es la primera de las aventuras de Capablanca, personaje singular pero magnífico reflejo de una época tan turbulenta como poco conocida, que Calvo Poyato reconstruye en esta novela tan amena como intrigante.
Una novela de aventuras en el Madrid del Siglo de Oro, con una ambientación muy certera y un lenguaje rico y cuidado, que contribuyen a dar verosimilitud a los personajes principales.
El protagonista es Pedro Capablanca, un pesquisidor vividor, al que acompaña un fraile buscavidas, que lo mismo alternan en sus investigaciones con criadas y mozas de mesón, pillastres y ciegos de pedir limosna, que con nobles, alcaldes y embajadores. A pesar de que, en su mayoría nunca existieron, todos ellos están muy bien emparejados con los personajes reales que aparecen en la novela, el principal de ellos, don Pedro Calderón de la Barca, involuntario desencadenante de la trama.
El libro combina a la perfección elementos de la ficción histórica con los trabajos detectivescos de los protagonistas y deja abierta la puerta a una posible saga.
Si además te gusta el teatro clásico y has leído a Calderón, Lope, Moreto o Ruiz de Alarcón, imaginas el ambiente de los corrales de comedias y quieres descubrir los entresijos que conllevaba la puesta en escena de una de sus obras, este manuscrito de Calvo Poyato te gustará.
Intriga detectivesca en el Madrid del s. XVII. Pedro Capablanca realiza el papel de detective o pesquisidor, acompañado de un fraile pendenciero como apoyo. El misterio a resolver es el robo del último manuscrito de Pedro Calderón de La Barca, resultando ser mucho más complicado que un simple hurto, tratándose de intrigas de espías franceses para desestabilizar la débil corte española del momento.
Me gusta este escritor, no es su mejor novela, mezcla historia con suspense pero no llega a la brillantez de sangre en la calle del turco o de las dos novelas de Juan Sebastián El Cano. Se me queda coja en las dos temáticas.