Resultó perturbador leer a un Solzhenitsyn beligerante cuando recién terminaba una recopilación de sus cartas a la Unión de Escritores rusos donde el comedimiento había sido parte esencial de sus epístolas. Aquí se lanza "a la yugular" contra el bolchevismo, al cual ve como un tumor que se enquista en los pueblos de los cuales se apodera.
Un argumento me pareció atractivo: las victorias rusas consumadas en la Segunda Guerra Mundial fueron producto de las fuerzas rojas y no atribuibles a los rusos. Por tanto resultan espurias. Esta ocurrencia es un rumor entre los grupos neonazis, para quienes el gobierno ruso sigue siendo un régimen judío o ZOG (un gobierno de ocupación sionista), incluso peor que los gobiernos occidentales.
Para el escritor ruso, lo idóneo, aunque después quiso reducir el tono de sus flamígeras palabras, era que Occidente combatiera al Politburó y que esta agresión no la verían los rusos como un ataque a ellos mismos sino contra sus opresores. Otra ocurrencia del autor de "Archipiélago Gulag" insólita para mí es la necesidad de distinguir entre rusos y su gobierno, tesis que evidentemente los neonazis también retoman para su justificación en aras de defender Ucrania.
Ya entiendo ahora por qué se acusó a Solzhenitsyn de ser conspirador occidental igual que Sajarov. Se quitaron la máscara y coadyuvaron al derrumbe del sumo mal que fue la URSS. Claro, ahora que terminó su función, su obra puede ser soslayada y su trayectoria vital escarnecida por haber sido un pensador iliberal y nacionalista ruso, lo cual en estas circunstancias de conflicto entre su país y Ucrania es un punto a favor de su censura. ¿Escapando él a la censura finalmente será castigado por su atrevimiento?