Les catégories sexuelles sur lesquelles repose la société occidentale – hétérosexualité, bisexualité, homosexualité – n'avaient pas cours à Rome : la différence s'y fonde sur les statuts sociaux et les catégories d'âge qui impliquent un rôle sexuel à tenir, actif ou passif. Un véritable clivage s'opère entre ceux qui possèdent le pouvoir – les citoyens – et tous les autres qui leur sont soumis – matrones respectables, courtisanes libérées, enfants, prostitués et esclaves des deux sexes. Il faut y ajouter le cas des empereurs dont certains furent de véritables " monstres sexuels ".
À travers l'étude de nombreux textes et de portraits hauts en couleur, l'auteur analyse des comportements moraux et sexuels qui dépaysent le lecteur contemporain. Cette histoire de l'intime est aussi une histoire des relations de pouvoir qui organisent l'ensemble de la société et de la culture romaines.
Un trabajo tan ameno como completo, que nos muestra la vida sexual de los antiguos romanos desde todos los puntos de vista: prácticos, políticos, filosóficos, morales, sociales, religiosos... Es un viaje fascinante que no solo resulta de interés para el interesado sobre la cultura romana clásica (sobre todo, república e imperio), sino también como espejo en el que mirar nuestra propia sociedad y nuestras propias construcciones sociales. Es particularmente revelador constatar la influencia de la moral tardorromana, influida por el estoicismo, en los preceptos cristianos, o darse cuenta de que las consideraciones sobre la virilidad tienen principalmente una base cultural. Por su brevedad y la falta de fuentes más antiguas, la obra se centra en la época republicana y en los cambios que se van viviendo durante la época imperial. Así mismo, no puede profundizar en todos los aspectos que presenta y, en ocasiones, deja con ganas de unos párrafos más. Quizás el único punto cuestionable es la visión que presenta de los emperadores “monstruosos”, que se me antoja menos cauta y más confiada con las fuentes romanas (cosa que salva, con más acierto, a mi parecer, cuando habla de la poesía o de los discursos del senado), algo que puede resultar chocante vistos algunos trabajos de historiadores sobre los mismos (véase «Calígula», de Pierre Renucci). En cualquier caso, sigue siendo un trabajo sobresaliente que, como dice la autora, sin que necesite tomar como literal todo lo que se nos contó en su época, nos permite atisbar cuáles eran sus referencias morales y su visión de la sexualidad.
Un libro que no te explica la historia sino que (broma fácil al canto) te introduce en ella. Como suele pasar en la historia rigurosa, la autora se ve en la obligación de explicar que las clasificaciones utilizadas en la actualidad carecen de sentido en el mundo antiguo.