“Porque el pueblo sabe, como el poeta y como el niño, que burlarse de veras del Demonio es hacerse como los ángeles: ganar el cielo: o sea, salvar el arte, que es salvar el alma: graciosa y angélicamente (…) es también salvarse del todo: salvar el cuerpo y salvar la vida.
(…)
Toda verdadera creación o poesía lo es porque se hace contra el Demonio, adversario de toda creación humana o divina”.