Compré este libro hace muchos años, pero no lo leí hasta ahora. Recuerdo que cuando lo compré, acababa de leer algunos artículos de Savater sobre su trabajo filosófico. Supuse que al escribir una novela Savater la utilizaría para compartir sus ideas, al estilo de Kundera en La Inmortalidad o en La Ignorancia. Hace unos días, al tomar el libro de la estantería, pensé que esta novela podría llevarme de vuelta a esos buenos años en los que leía novelas filosóficas, de esas que estimulan el cerebro y lo hacen a uno pensar más allá del entretenimiento que supone leer ficción. Para estar aún más seguro, leí varias de las críticas sobre La Hermandad de la Buena Suerte en esta página, y muchos de los comentarios, aunque no destacaban la novela en cuanto a su calidad técnica o el planteamiento, coincidían en los aspectos simbólicos y filosóficos entreverados en la trama. ¡Qué chasco me di! Supongo que Savater escribió esta novela para entretenerse escribiendo sobre su pasión por los caballos de carreras y quizás - no conozco mucho sobre su vida - sobre historias gangsteriles, aventuras criminales y otros temas por el estilo, pero nada más. Quizás lo hizo para simplemente entretenerse con algo fútil, sin demasiada importancia, cansado de tanta filosofía, algo así como The Beatles cuando escribieron Obladí Obladá, osea, sin poner mucho esfuerzo en la materia. Aparte del capítulo donde los gangsters que buscan al extraviado jockey se encuentran con miembros de la Hermanda de la Buena Suerte en un bar, en el que estos les explican la razón de ser de este grupo y su punto de vista sobre la suerte y su impacto en la vida, no hay en el libro ninguna otra propuesta filosófica o ideas que merezcan detenerse a pensar o evaluar en contraste con las propias. Y aunque La Hermandad no deja de ser una novela entretenida y Savater un tipo que escribe bien, la historia decae en interés, sus personajes son superficiales, donde uno no llega a conocerlos bien, y el final es decepcionante, como si a Savater se le hubiera acabado la energía, o como si hubiera decidido terminar la historia allí donde se le acabó la batería de su laptop. Lo más sorprendente es que le hayan dado el Premio Planeta a la mejor novela del 2008. Si tienen otros libros en sus estanterías que no han leído aún, pues agarren uno de esos y no pierdan el tiempo con La Hermandad. Si lo que buscan es algo entretenido para leer en la piscina o en la playa, sin importar que paren frecuentemente para un chapuzón, entonces puede que La Hermandad cumpla con el cometido.