El volumen reproduce una selección de artículos publicados en el periódico ABC y en el semanal del mismo diario por Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) en los primeros años del siglo XXI.
El autor defiende en sus escritos un concepto humanista del individuo, la sociedad y los valores morales, amenazados ante la ideología hedonista y materialista que predomina en los más populares medios de comunicación españoles. Los artículos, escritos con el estilo vivaz y punzante propio de una columna de opinión, intercalan referencias históricas y literarias en apoyo de las tesis que inspiran el pensamiento de Prada. De formas distintas y con argumentos razonados, se rechazan prácticas presentadas como expresiones de libertad: el sexo, la droga, el aborto, la eutanasia o los anticonceptivos, que, en definitiva, sólo crean ansiedad, frustración y violencia, sobre todo entre los jóvenes. Propone como alternativa recuperar los fundamentos de la ética cristiana, creadora durante siglos de los valores humanos basados en el respeto a la vida y a la dignidad de las personas. Se alcanzarían así los verdaderos cauces para dar respuesta a las demandas de una sociedad que ha perdido el norte, dominada por grupos sectarios que parecen empeñados en devolver a la humanidad a sus estados más primarios.
Me han gustado muchos artículos: sobre la supuesta felicidad de los ateos (desesperación materialista), sobre la literatura femenina contemporánea (antiuniversalista, «de secta o aldea»), los viejovenes (prosistémicos, satisfechos de sí mismos y sensatos como una piedra [de mediana edad a los 18, vamos])... Disiento de él con respecto a la tauromaquia (Hemingway, ateo, que tanto gustaba de ella, recordaba que Tólstoi, como católico que fue, la resentía), pues, como federalista europeo, nacionalista gallego y amante de los animales que soy, por mí se prohibiría en Galiza (creo que sólo hay una plaza, en Pontevedra, y que no tiene mucho público) y con respecto a la memoria histórica (todo es político si se indaga lo suficiente, pero en principio es cuestión de justicia y España es un país muy atrasado con respecto a la mayoría en este aspecto y, las heridas que no se cierran, no se olvidan).