Entre las cosas que detesto -y son muchas- están las peras, mirar partidos de fútbol rodeado de mujeres, los colores pastel, la gente que habla mucho y dice poco..." Agustín es así: no anda con rodeos. Pero un inesperado encuentro lo dejará en offside y sin palabras.
Nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1976. Le interesa la escritura desde que tiene memoria. No solo como instrumento para contar las historias que se le ocurren, sino por la actividad misma de escribir: ese hábito del brazo, de la mano, del corazón, que consiste en agarrar un lápiz y dibujar letras. Tiene muchos cuadernos con citas de libros que fue leyendo y que, por algún motivo, no pudo dejar pasar. Entonces las anotó. Cree que si hubiera nacido en otra época, seguramente habría sido copista, pero como nació en esta, estudió la licenciatura en Psicología. En 2007 ganó el premio El Barco de Vapor Argentina con Posición adelantada y se asustó bastante, porque era la primera novela que escribía y no esperaba que se la publicaran. Cuando se le pasó el susto, siguió escribiendo. Publicó Salvar el universo y otros asuntos de chicos, Navegar la noche, Perra lunar, Flor de Loto, una princesa diferente, Lupa Rodríguez, investigador y Los sueños de la bella durmiente. Participó en las antologías De la Tierra al Olimpo, Diez en un barco, Cuentos a la carta y Yo también fui el nuevo (junto a Ángeles Durini, Mario Méndez y Verónica Sukaczer).
Que lindo que es leer cuentos. Son rápidos y sencillos y a veces te dan sorpresas. Entre a este cuento casi sin saber nada, y me divertí mucho, la narrativa de uno de los protagonistas (porque hay 2) hacia que me sacará una sonrisa más veces de las que pensé que podría. Agustín es un chico muy gruñón y ocurrente a la hora de contestar, me hizo acordar a mi hermano. Me pareció un cuento muy lindo y divertido, lo recomiendo mucho.
Este libro llegó a mis manos en una etapa crucial de mi vida: la adolescencia. En ese entonces, me encontraba en un torbellino de emociones y cambios, tratando de encontrar mi lugar en el mundo.
La historia gira en torno a Agustín, un chico porteño que se describe a sí mismo como antipático, de mal carácter y fácilmente irritable. A través de sus vivencias, la autora retrata con crudeza y honestidad las dificultades y desafíos que enfrentan los adolescentes al navegar por la compleja red de relaciones familiares, amistades y amorosas.
Me sentí profundamente identificada con Agustín. Su autenticidad, sin filtros ni rodeos, resonó con mi propia búsqueda de identidad. Sus enojos, frustraciones y momentos de vulnerabilidad me permitieron reconocerme en él y sentirme menos sola en mi propio proceso de crecimiento.
Más allá de Agustín, Posición adelantada explora otras temáticas relevantes para la adolescencia, como la amistad, el amor, la muerte y la búsqueda del sentido de la vida. Las reflexiones de los personajes y las situaciones que atraviesan me invitaron a cuestionarme mis propias creencias y valores, impulsándome a madurar y formar mi propia perspectiva del mundo.
Posición adelantada no es una novela ligera ni complaciente. Es un relato crudo y honesto que te sacude y te obliga a reflexionar sobre las complejidades de la adolescencia. Sin embargo, es precisamente esa crudeza la que lo hace tan valioso.
"Yo no estaba preparado: no la vi venir. Por eso me la choqué, claro". Un chico malhumorado de Buenos Aires, Agustín, y una cordobesa que va a mudarse a esa ciudad, Mora, forman una amistad inusual durante las vacaciones de verano. Me encantó: La sabiduría de nuestra amada Blanche: "Desde el nacimiento hasta la desembocadura, el río recorre distintas tierras, y las quiere a todas. Besa a cada una con lo mejor que tiene y les agradece que le den cauce. El corazón profundo del río ama todas las playas que toca, pero no puede quedarse quieto. De eso se trata un río: de estar en movimiento".
Adoro este libro, adoro la manera en que está escrito, sus personajes tan sinceros. Una de mis partes favoritas tiene que ser el capítulo en que Agus describe un día en Buenos Aires... creo que cualquier bonaerense tiene que sentirse identificado con eso. Todavía de vez en cuando lo agarro y releo algún pedacito y me arranca una sonrisa. Me hubiera gustado encontrarlo cuando era más chica también, es una historia muy corta y bastante sencilla, pero creo que en su simpleza está esa cosa que lo hace lindo y auténtico.