Tomando como punto de partida una calle poco transitada de Madrid y a un personaje que ha ido limitando el escenario de su vida a su piso y su calle, Soledad Puértolas va trazando el relato de diversas vidas, marcadas por la pasión, los amores clandestinos, la ambición artística, el desconcierto, la búsqueda de la felicidad. Y las vidas, conforme se desarrolla el relato, van trazando un dibujo de forma circular, porque ninguna vida se acaba del todo mientras pueda mezclarse, trenzarse con las otras. Es cierto, como nos dice el narrador, citando a Quevedo, que «solamente lo fugitivo permanece y dura». Son precisamente los momentos fugaces en los que se percibe la belleza los que trazan el dibujo que relaciona a los personajes. El tiempo es sabio y quizá clemente. Avanza en varias direcciones para dejar en el aire un vago mensaje de armonía, un apoyo para que la búsqueda de la belleza, del amor, de la felicidad, no resulte tan ardua, para que la esperanza de un encuentro perfecto, ideal, se mantenga viva.
Soledad Puértolas Villanueva (born Saragossa, 3 February 1947) is a Spanish writer, and on 28 January 2010 was named member of the Real Academia Española. She is a recipient of the Premio Planeta de Novela.
Hace poco pude leer mi primer libro de esta autora “una enfermedad moral”. Si bien no me atraparon las historias del mismo, sin duda, quedé enganchado con su manera de escribir.
Este es el segundo libro que leo de ella, mi libro número 31 del año, y puedo decir, uno de mis favoritos.
No pude evitar llorar con situaciones tan cotidianas, tan mundanas, tan hechas a mi vida y los momentos que conforman parte de ella. Me sentí reflejado en cada uno de los personajes, desde lo más bajo a lo más alto. Me cuestiono la vida, tengo sueños, deseos, como todos.
Un libro que implementa tan correctamente la corriente existencialista. Un libro que me dejo enganchado desde el momento uno.
Quisiera, quisiera ser, puedo ser, vi que era.
“. Veo al hombre caminando y pienso ¿tendrá problemas? Tal vez llore en soledad, y aún así, camina por la calle sin que nadie lo sepa. No se si su vida este llena de desdicha, pero, de ser el caso, espero tenga una sola cosa buena a la cual aferrarse ” Si, también lo espero.
"¡Qué vidas tan diferentes podían vivirse unas tan cerca de las otras!"
"Mirando a su alrededor, no añoraba otra vida distinta a la suya, ni siquiera imaginaba ya que de haber vivido en otro lugar, en una gran ciudad como Madrid, hubiera sido más feliz. Todavía podía reconocer la amargura y el dolor, pero ya no se sentía condenada a permanecer en ellos. Al menos, así era aquella brillante tarde de febrero, el mes de las flores amarillas".
"¿Qué había en el fondo de la melancolía? ¿Equivocaciones? Pero las equivocaciones son parte de la vida. ¿Acaso los aciertos eran tan claros, tan definitivos?"