Madrid. 18 cm. 209 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. Colección 'El Libro de Bolsillo. Sección "Literatura"', numero coleccion(v. 189). Benet, Juan 1927-1993 .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario.
Juan Benet Goitia nace en Madrid, el último de los tres hijos del matrimonio del abogado Tomás Benet Jordana y Teresa Goitia Ajuria. Su padre murió fusilado en la zona republicana al comienzo de la guerra civil, en 1936, después de lo cual su madre se fue con sus hijos a San Sebastián, donde tenía familiares, hasta que en 1939 regresó a la capital.
En San Sebastián, Benet ingresa en un colegio católico y en Madrid continúa sus estudios en el de Nuestra Señora del Pilar, donde termina el bachillerato en 1944. Cuatro años más tarde, ingresa en la Escuela Superior de Caminos, Canales y Puertos.
En 1946 comienza frecuentar la tertulia de Pío Baroja, uno de los pocos escritores españoles de que gustaba, y al que dedicó unas páginas en Otoño en Madrid hacia 1950. Ese mismo año descubre, por influjo de su primo Carmelo Chueca Goitia, residente en Inglaterra, a William Faulkner, quien, según reconoció más tarde, fue el que le determinó a escribir. En sus años universitarios se convierte en asiduo de los cafés Gambrinus y Gijón, donde conocerá a quien será gran amigo, Luis Martín Santos, entre otros autores de la época.
Hace el servicio militar en 1951 en Toledo, donde comenzó a estudiar inglés en profundidad.
En 1953 realiza prácticas de ingeniería en Finlandia y publica, en la Revista Española, su primera obra de teatro, Max, en donde se comienza a ver un estilo literario singular alejado de las corrientes más activas de la literatura española de la época. Al año siguiente termina la carrera de ingeniería y en 1955 se casa con Nuria Jordana.
Tras realizar algunas obras en Suecia, se traslada a Ponferrada (León), donde trabajará en los canales de Quereño y Cornatel (1956-1959) y nacerá su hijo Ramón. En 1959 se traslada a Oviedo, donde trabaja, hasta 1961, como ingeniero en la doble vía de Lugo de Llanera a Villabona y donde nace Nicolás.
Es, como relatará más tarde, para entretener las largas noches de soledad en los parajes en los que dirige las obras de construcción de pantanos y otras, por lo que se pone a escribir: en 1961 se auto-publica Nunca llegarás a nada, su primer libro de relatos.
En 1966 regresa definitivamente a Madrid, integrándose en la plantilla del entonces Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo.
A finales de 1967 publica en la editorial Destino Volverás a Región, quizá su mayor obra. Esta obra supone la fundación de su propio terreno literario, Región. En 1969 obtiene el Premio Biblioteca Breve con Una meditación, que escribió creando un artilugio, mediante un rollo de papel continuo que le impedía volver sobre lo escrito para seguir escribiendo.
Entre 1970 y 1973 su actividad editorial se multiplica. Publica las novelas Un viaje de invierno y La otra casa de Mazón y los libros de relatos Sub rosa y 5 Narraciones y 2 fábulas.
Un 2'5. Me apena no darle 3 estrellas, pero es que el estilo de Benet en este libro es tan farragoso, con frases taaaaaan largas, subordinadas dentro de subordinadas con aclaraciones dentro de aclaraciones, y los personajes se (me) confunden cuando hablan o actúan, y además no hay demasiada acción o trama, apenas unos bosquejos y, al final de cada cuento, la resolución a toda prisa, cual telenovela que termina de emitir antes de lo previsto. Dicho todo esto, "Nunca llegarás a nada" no es un mal libro. No lo creo. Tiene momentos brillantes, intensos y evocadores. Si eres amante de las lecturas arduas, que reclaman toda tu atención y paciencia, puede ser una buena opción para ti.
Decidí leer a Benet a partir de los elogios minuciosos y continuados de Javier Marías. En esta edición, Felix de Azúa hace un prólogo que sitúa a Benet en el vórtice de la literatura española contemporánea. Es un libro de cuentos, cuatro cuentos largos, publicado en 1961, cuando Benet tendría 34 años. El primer cuento, homónimo del libro, es efectivamente prodigioso, una especie de versión literaria de la nueva ola del cine francés, jóvenes vagabundos e ilustrados recorriendo Europa en trenes fantasma. El dominio del lenguaje es de una madurez asombrosa para un primer libro; hay frases (largas, muy largas, como las construiría luego Marías) que son en sí mismas joyas, filigrana, artesanía. Los cuentos restantes están bien, pero no se sobreponen a la sombra que les hace el primero.
Libro de cuatro relatos. El primero es el que rompe la dinámica, pues los tres siguientes son oscuros y desoladores; de soledad, miseria y maldad, y que son realmente los buenos, ésos en los que te sumerges por completo en su lectura porque son tan desgarradores y crueles que te absorben con la muestra descarnada de algunas de las miserias humanas más despreciables. Juan Benet es de los autores que necesitan toda una página para una frase, teniendo ésta sentido y estando bien construida, algo que muy pocos autores pueden hacer.
Comprado durante mi etapa adolescente en la que adquiría libros por el título, lo empecé como tres o cinco veces y siempre me quedé por la misma página, bordeando el meridiano. Además de que se me hacía muy aburrido, me era muy complejo de leer. Me costaba no perderme, no desorientarme. Es lo más parecido a leer La Teoría de la Relatividad de Einstein: hay un punto de no retorno en que no entiendo nada y acabo cerrando el libro.