Buenos relámpagos de lucidez literaria mezclados con una idiosincrasia un poco refractaria. El fantasma de la vanguardia es un personaje ficcional de la crítica literaria argentina, pero no la académica sino la otra, más interesante, que piensa lo literario sin compromisos con la autoridad. De hecho, contra toda autoridad -pero que se vuelve una nueva autoridad en loop-. Creación de Tabarovsky. Retoma su otro gran personaje que es la literatura de izquierda, que es algo parecido, lúcido y arbitrario. El fantasma es una especie de hijo incestuoso de la literatura de izquierda. La vanguardia aparece como un inasible espectro de atributos escurridizos, algo vivo y muerto a la vez. Me gustó hacia el final lo que dice sobre la relación entre ficción y ciencias sociales, la dinámica cruzada de lo narrativo, el pasaje del naturalismo de un lado al otro.
Erudición y militancia. Tabarovsky define como nadie la disputa por el lenguaje , donde l literatura tiene un papel fundamental. Los manifiestos de Damian ponen en evidencia lo importante que son estas discusiones para el futuro y la política.
Leí la edición chilena de Alquimia que lamentablemente tiene unos errores graves de (falta de) edición en el epílogo de Constantino Bértolo. Más allá de eso nada que decir, gran libro.
Libro magnífico que aborda la finalización de la vanguardia (como concepto) y que lo que realmente hay que intentar es escribir dándole un nuevo significado al lenguaje, alterando la sintaxis del sistema capitalista para conceptuar un espacio auténtico y propio que se desligue de toda la imposición economico-politica que nos rodea