Austrian writer and journalist, who gained renown for his romantic stories of Galician life. The term masochism is derived from his name. During his lifetime, Sacher-Masoch was well known as a man of letters, a utopian thinker who espoused socialist and humanist ideals in his fiction and non-fiction. Most of his works remain untranslated into English. The novel Venus in Furs is his only book commonly available in English. See http://en.wikipedia.org/wiki/Leopold_...
“¡Entrégate mujer a otro hombre en sacrificio!”. “Luego, ¡ven, y serás recibida con los brazos abiertos, tu marido se consume de deseos de volverte a ver!”.
Kolomea es una antigua población Ucraniana, colindante a los Cárpatos. Un punto de cruce en donde convergen alemanes, polacos, austriacos, húngaros, eslavos y judíos. Un reducto ubicado en el límite del Imperio Austrohúngaro, como la Galitzia natal de Leopold von Sacher Masoch. “Don Juan de Kolomea”, publicada en 1866, es una novela breve o un relato largo que puede inscribirse en tres tradiciones diversas. En primer lugar, es un relato de frontera cuyos personajes provienen de diversas naciones y regiones, los sucesos se desarrollan debido a controversias legales étnicas en torno a los pasaportes y permisos, y, más importante aún, Sacher Masoch juega con los idiomas saltando del narrador a los personajes. Aunque la obra está escrita en alemán, el narrador se presenta como un “pequeño ruso”; un narrador-protagonista que cuenta sus peripecias y dialoga con exotismo para identificarse con las costumbres eslavas, mientras cae la nieve invernal. Por esta razón el relato puede inscribirse también en la tradición rusa del “cuento de invierno”, aunque está relatado en alemán. La tercera vertiente, quizá la más llamativa, tiene que ver con la literatura de lo perverso, aquella que según Bataille en su “Literatura y el mal”, es el verdadero motor en la renovación de la psique humana. Leopold von Sacher Masoch describió comportamientos sexuales anómalos y extraños asociados al dolor como potenciador del deseo, al fetiche de la sumisión frente al poder y a la mujer como dominadora, domina dominatrix; que van más allá del término masoquista, médico, patológico y reduccionista.
Las obras de Sacher Masoch no son sólo un cúmulo de psicopatologías, son una exploración de los demonios personales de un autor a través de una pluma elegante, sensual y atrevida, que se escapa de las páginas para invadir la vida del escritor en la encrucijada de la frontera y del fin de una época. En efecto, las novelas de Sacher Masoch convierten un sitio geográfico/histórico en un sitio literario, al aderezar los conflictos culturales, étnicos y religiosos de estos cruces, con reflexiones sobre el dolor y el placer. Circunstancias que parten de una infancia plagada de mitos sobre mártires cristianos que alcanzan la plenitud espiritual martirizando su carne, e historias de mujeres poderosas y malvadas que, cobijadas por los Cárpatos, se hacen amar y temer pisoteando a amantes/esclavos; en una época en donde los terratenientes maltrataban a sus vasallos, mientras estos, gustosos, excitados, recibían la paliza. Del martirologio cristiano al placer masoquista hay una línea muy delgada, dicen algunos críticos del eros y el dolor.
Leopold von Sacher Masoch desexualizó el amor impregnando de carga libidinal sus relatos. “Don Juan de Kolomea” es la primera novela de su ciclo de obras inconclusas: “El Legado de Caín” que mezclan contenidos históricos, políticos, folklóricos y eróticos para retratar el amor, la propiedad, el dinero, el Estado, la guerra y la muerte. En “Don Juan de Kolomea” encontramos a un narrador/protagonista eslavo que sufre un percance durante su trayecto, por lo que es obligado a detenerse en una posada judía. Arriba entonces el Don Juan de Kolomea, bravo habitante de los Cárpatos, conquistador de osos, poseedor del poder de seducción entre los varones, peligro para las mujeres que caen rendidas ante su nobleza, esbeltez y belleza. “Beba conmigo el tokay y escuche mis aventuras amorosas”, increpa Don Juan al narrador y alardea: “Sí, tengo suerte con las mujeres, entiéndame bien, una suerte descomunal […] no me interesa pintarme en una luz positiva, siendo como soy un seductor. Ser seductor puede basarse en un mecanismo erótico o en una pura vanidad. Si no supiera absolutamente nada sobre mis aventuras eróticas, yo sería el más feliz de los mortales. Y por eso yo se las cuento al primer llegado y todos se mueren de envidia. Sin embargo, hoy me han puesto en ridículo”. Pero el mujeriego, comparable al Don Juan de Lord Byron, el Don Juan o el convidado de piedra de Molière, el Don Juan Tenorio de José Zorrilla o El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, excede las aventuras de los donjuanes precedentes porque invierte los privilegios y se coloca por debajo, casi sumiso:
“¡Písame, písame con tus divinos pies, quiero ser tu esclavo, tu lacayo! ¡Acércate y sálvame, mi dominadora! Sí, el amor es un puro sufrimiento; el placer es la redención. Pero es también la violencia que uno de los dos ejerce sobre el otro, es el certamen para lograr ser sometido al otro. El amor es esclavitud y uno se torna esclavo cuando ama. El hombre se siente maltratado por la mujer, pero goza del erotismo que ofrece esa crueldad y esa tiranía. Besamos el pie que nos somete”. “Nos entregamos, como un objeto, como una tela que deberá cortarse a la medida, diciendo ¡haz de mí lo que tú eres!”
Por supuesto el Don Juan eslavo tiene un sinfín de aventuras eróticas que no se cuentan en el relato, porque el texto incide en presentar como virtud la igualdad de los intercambios maritales en contraste con el donjuán español, inglés o francés: “Los alemanes tratan a sus esposas como súbditos. Nosotros, en cambio, obramos con ellas en un pie de igualdad, como un monarca con otra monarca”, “si tú, como varón, tomas bajo tu protección a cualquier camarera de taberna, tienes que tolerar que tu mujer acepte similares servicios. Si tú, como hombre, vas al lecho con una extraña, debes callar cuando tu mujer abraza a otro”. Un elaborado artificio que pretende potenciar el deseo al convertir en fetiche lo vedado, al suscitar aquello que está prohibido, al propiciar con placer aquello que debería causar inquietud, miedo o recelo, o celos. “El amor busca escapar del desencanto del matrimonio a través de una mujer portadora de coquetería cruel”, parece decir Sacher-Masoch, el deseo, mediante el artificio, está por encima del vacío y desencanto existencial.
Leopold von Sacher Masoch fue un autor bastante leído y comentado en su época, presagió desde la literatura, algunos de los tópicos intelectuales más importantes del siglo XX, describió actitudes, goces y comportamientos desde la imaginación de su perversidad, mucho antes de su teorización. La literatura de Sacher Masoch es el arte al servicio de un goce anhelado que no va a llegar, la vida de Sacher Masoch es un cruce entre naturaleza y artificio, obra y existencia, placer y dolor, performance y carne. “Don Juan de Kolomea” demuestra que Sacher Masoch es mucho más que látigos, pieles, cadenas y contratos. “Don Juan de Kolomea trata el tema del matrimonio construido sobre una base sensual y, por lo tanto, del adulterio”. Un adulterio consensuado como un artificio del deseo para sobrevivir en medio del desierto marital. Leed a Sacher Masoch con prudencia y mesura, recordemos que lo sublime es cercano a lo horrible.
“¿Qué es lo que hace a nuestro pueblo tan melancólico? La estepa. Se derrama como el mar y se ondula con el viento también como la superficie del agua. El cielo la invade, como con el mar, y ella rodea a los hombres, callada como el espacio infinito y extraña como la naturaleza. Él quisiera poder hablarle y que ella le respondiera. Como un grito de dolor parece desprenderse de su pecho una melodía, pero muere en su garganta como un suspiro. Es un sentimiento insoportable el que embarga al ser humano cuando piensa en la naturaleza. ¿No pertenecemos a ella? ¿Acaso no ha sido ella la que nos ha creado? ¿O fue ella la que hizo al hombre ponerse de rodillas? ¿Y le ha negado su amparo? ¿Y lo ha arrojado de su seno? Ella no responde. Solamente de su ruina crece un árbol y en sus ramas pían los gorriones. ¿Será esta su respuesta?”
«Vea usted, la felicidad, me atrevería a decir, no es como una aldea o un campo que uno posea, sino como una tierra en arriendo. El que quiera hacer como si esto fuera para la eternidad que lo haga. [...] Agotar la tierra, talar todo el bosque, arruinar las partes del pastoreo, dejar crecer la maleza en los caminos y en el pajar, y cuando todo estuviera en la más completa decadencia, ahí entonces [...] eso es lo que yo llamo ser feliz.»
«Ella se desvive por los libros franceses y yo alabo los alemanes. Ella ama a los perros y yo a los gatos. Yo le llevaba la contraria sólo con el afán de oírla hablar.»
Una obra menor de Masoch sin mucho a destacar. Aquí el autor se centra en la infelicidad del matrimonio y el descontento que causa tener hijos, pero desde una perspectiva con una base tan machista (el desinterés del protagonista por los hijos, la responsabilidad exclusivamente materna de los cuidados, verlos como una molestia porque se interponen a su relación con su mujer) que no he encontrado nada salvable o interesante.
Siendo una novela con tantas similitudes a "La venus de las pieles", pero esta siendo bastante más aburrida en sus personajes, narrativa y estructura, hace que está novela sea fácilmente comparable con la mejor obra del autor y se destaque aún más la mediocridad de "Don Juan de Kolomea".
Diría de leerla sólo si se está especialmente interesado en el autor.
"Дон Жуан з Коломиї" мені однозначно сподобався. Опинилась в Коломиї 1863 року, в шинку та слухала цікаву розповідь про полювання, життя, сім'ю, кохання, жінок та батьківство якогось незнайомця. А якщо серйозно, то це коротка історія про те, як жінці можна легко зруйнувати свої стосунки з коханим. По-перше, після народження дитини забудь про чоловіка та перестань доглядати за собою. По-друге, в будь-якій сварці завжди ставай на бік іншого чоловіка. По-третє, заведи собі коханця і народи від нього дитину. Вуаля, готово!