Dudé en la calificación que le iba a dar porque esta es una relectura. El libro lo leí por primera vez en la secundaria y lo releí como tres veces ese año. Evidentemente ganó el sentimiento.
La Lily de ese entonces no tenía ni la menor idea de religiones fuera de la católica y cosas que en ese momento se me hicieron equis o conocidas, ahorita, que ya me he formada en otras culturas un poco más, me chocaron un poquito. Sin embargo, la Lily del presente no sabría dichas cosas si no hubiera leído este libro a los doce años. Aquí fue cuando se encendió la primera flama de curiosidad por otras formas de percibir nuestro mundo (luego seguido por el maravilloso Mujeres de la Tormenta, que leí uno o dos años después), que me llevó a África, Oriente y terminó por regresarme a mi país.
Siempre tuve ganas de leer La criatura del espejo y me voy enterando que existe otro libro de esta serie, así que los tendré que leer, no puedo negarme. Aunque sea una década tarde.
La edición tiene algunos errorcitos pequeños y creo que la narrativa no es lo mejor que me he encontrado, pero sigue siendo un libro muy bueno que le recomendaría a lectores adolescentes con gusto por lo que da un poquito de miedo.