“Donde mi corazón tiene su hogar” me dejó con la miel en los labios al conocer a dos secundarios: Millicent y Ashton. Acabo de leer su historia y me ha encantado.
No solo es la cuidada documentación de la novela, haciéndonos viajar en trenes por el territorio americano. No solo es la ambientación de Nueva Orleans, una ciudad que destila magia y colorido desde siempre. No solo es meternos en las intrigas y desmanes de los antiguos componentes de lo que más tarde se convertiría en el KKK. Es más.
Millie ha dejado de ser una jovencita casadera, es una mujer de armas tomar, periodista de las buenas y defensora de los derechos de las mujeres. Su genio da para dos novelas, porque no se deja humillar por nadie. Tampoco por el hombre del que se enamoró, quien le prometió que volvería a por ella y no lo hizo. Mejor soltera que dependiente de un esposo; así piensa. Una dama criada en buena familia que no quiere tenerlo todo por el simple hecho de ser la hija de un poderoso hombre de Boston. Me ha gustado mucho este personaje, atrevido y descarado, con valores morales.
Ashton, el hermano de Helena, de la novela citada al principio, es uno de esos protagonistas que enamoran nada más conocerlo. Guapo, sensato, capaz. Y tenaz. Porque hay que serlo y mucho para decidir seducir a una mujer como Millie. Su modo de pensar es una delicia, la manera en que protege a la chica sin coartar su libertad es estupenda. Un 10 para este muchacho, capaz de hacerse a sí mismo, y al que el título que ostenta no le es suficiente para considerarse digno de la mujer de la que quedó prendado cuando visitó Boston.
La señora Girad y Clementine Dupois, dos de los personajes secundarios, me han dejado un buen sabor de boca.
Por favor, no dejéis pasar la Nota de autora, con Christine Cross es una lección de Historia siempre.