Lo acertado en la elección de Malharro es la revelación del entramado de perversiones y claudicaciones, miedo y heroísmo que involucra a personas e instituciones, no es consecuencia de la irrupción de una mirada superadora, comprensiva, canchera, cínica o explicativa. Es la descripción -que constituye la novela misma- de un proceso de tanteo a ciegas, de ensayo y error en que el personaje, como acaso le gustaría describirlo a Walsh, batalla con sus propias limitaciones, su ignorancia y acaso su estupidez. Pero, como nos gusta y se debe, no se quiebra ni se dobla. Porque el secreto y obstinado Mariani está hecho de la mejor madera. De ésas que sirven para dar forma a los personajes perdurables. Éstas son algunas de las palabras con que Juan Sasturain, en el prólogo,
Martín Arturo Malharro (Bell Ville, Córdoba, Argentina, 11 de octubre de 1952 - La Plata, 11 de mayo de 2015)1 fue un periodista, escritor y docente argentino, bisnieto del célebre y homónimo pintor Martín Malharro.