Blanca Álvarez nació en Cartavio-Coaña, un pueblecito de Asturias. Estudió Filología Española y Trabajo Social. Entró por casualidad en el periodismo, donde lo probó casi todo, incluidos dos años en la última página del diario AS, su experiencia más fuerte. Ahora colabora en El Correo Vasco, imparte cursos a profesores de Lengua y Literatura y a alumnos de bachiller, y escribe novelas para jóvenes.
Ha ganado diferentes premios, como el Premio de la Crítica de Asturias en 2004 con El puente de los cerezos; el Apel·les Mestres con Witika, hija de los leones; o el Ala Delta con Pendientes, caracoles y mariposas.
Me esperaba otra cosa de este libro, me esperaba mucho más y se quedó en una lectura sin pena ni gloria. Es difícil hacer una reseña cuando te quedas con un sabor tan agridulce.
El principal problema que tuve con este libro fue el estilo de escritura de su autora. Cuando lo empecé pensé que era súper bonito, esa forma tan lírica, tan poética, me hacía sonreír. Pero con el paso de las hojas me llegó a cansar. El uso incansable de metáforas y alegorías me acabó resultando empalagoso. Que sí, que alguna metáfora de vez en cuando está genial, me encanta, pero cuando toda la narración está basada en estas comparaciones, acaba aburriendo. Y más allá de esto, no tengo nada que objetar. Los personajes, en general, me gustaron. Están muy bien caracterizados psicológicamente. El desarrollo, aunque predecible, no está mal y como te encariñas con los personajes, sufres con ellos las desgracias que se cuentan. Porque sí, se cuentan desgracias, pero de una forma tan decorosa que se disfrazan de pequeños baches en el camino. Y eso tampoco me convenció, el mensaje que transmite es que siempre hay esperanza, el amor lo puede todo y...llamadme pesimista, pero no es todo tan color de rosa.
Quizás lo que más me gustó fue cómo se trata la lucha de las mujeres por hacerse un hueco en la sociedad china de la época, machista hasta la médula. Refleja cómo ellas se "rebelaron" para hacerse oír.
Otros puntos a favor son que es muy cortito, se lee rápido, tiene unas ilustraciones muy bonitas y hay frases muy profundas que merecen la pena.
Lectura recomendada para aquellos a los que les guste la prosa poética y la lucha contra el machismo.
Comencemos destacando la parte positiva del libro. Cuando te adentras en él, te lo imaginas cómo una película de aquellas que te hacen reflexionar. De hecho más de una frase he tenido que releerla varias veces para grabarme a fuego el aprendizaje que emanaba.Destacaría también, la lucha de las mujeres por intentar hacerse oír aunque tuvieran que inventar su propio lenguaje.
Por otra parte, tuve un problema con este libro,el estilo con el que está escrito: antiguo, lírico,casi poético. Al principio gusta, pero abusa de él resultando en ocasiones tedioso.
El principal problema que tuve con este libro fue el estilo con el que está escrito, al principio gusta ese lenguaje como antiguo ,lírico casi poético pero abusa de él y acaba cansando, lo mismo que con las metáforas. Los personajes están bien, la historia también pero la narración me acabó aburriendo. Solo salvaría la lucha de las mujeres por intentar hacerse oír aunque tuvieran que inventar su propio lenguaje, menos mal que el libro es muy corto y está lleno de ilustraciones!
La historia es bonita, pero está escrito de una forma muy metafórica y se hace algo pesado estar leyendo todo el rato así. Esto me ha hecho tener que releer algunas partes que no entendía muy bien. No tiene grandes giros, pero es entretenido. Me hubiese gustado que continuase algo más el final, para saber que pasa con el resto de personajes.
Esta historia fue un abrazo calientito a mi corazón, el amor de estas 2 hermanas es algo a lo que aspiro desde niña. El amor a la abuela y el avance en la comprensión al papá fueron reconfortantes 🫶🏼
El libro está bien, la historia q se relata es bonita y se puede aprender de ella,aunque se hace un poco pesao el tener q decir lo mismo varias veces con difierentes metáforas.
La joven Bei-Fang-Zhi-Xing se ve obligada, por orden de su padre, a vivir durante un año en el remoto pueblo de Xuz-Hai para reflexionar sobre su vida y olvidarse de Sijie, su compañero de clase y novio. Allí vivirá con su familia paterna en un entorno muy distinto al que está acostumbrada en Beijing: edificios y carreteras darán paso a casitas rurales y campos de cultivo.
Contrariada por este cambio tan radical, Bei-Fang se refugiará en su prima An-Mei y su abuela Lin-Lin, que le ayudarán a encontrarse con su «yo» interior gracias a las costumbres de la primera y las historias que le contará la segunda relacionadas con la familia. Durante su estancia, Lin-Lin le hablará de dos antepasadas con las que abuela y nieta comparten nombre. Bei-Fang y Lin-Lin, dos hermanas separadas por el destino pero unidas por un idioma secreto que solo ellas entendían, serán el nexo de unión de ambas mujeres.
Bei-Fang-Zhi-Xing se va a vivir un tiempo con su abuela enviada por sus padres para alejarla de su novio, del cual está enamorada.
Desde el principio, Bei-Fang detesta la vida de pueblo que llevan su abuela y sus primas pero poco a poco se va acercando a Lin-Lin (la abuela) y permite que ella le cuenta la historia del puente de los cerezos, la cual fue protagonizada por su antepasada y que hará que Bei-Fang cambie su punto de vista sobre toda su vida.
Blanca hace que la lectura sea muy ligera y amena, además de conseguir que nos identifiquemos con las protagonistas y sintamos lástima por ellas y por su situación. Además, el final precioso.
Si te gusta la cultura china y las historias enternecedoras, pasarás un buen rato con este libro.
Excelente libro. En cuanto a forma, la edición es impecable con buena tipografía e imágenes bien diseñadas. En cuanto a fondo, toca bastante bien el autoritarismo masculino de la antigua China que hasta la actualidad tiene secuelas. Además, de resaltar la búsqueda de las raíces para comprender el presente y lograr que el futuro se viva con una mejor perspectiva. Podemos también presenciar la dicotomía antigüedad/modernidad, juventud/vejez y urbe/campo, lo que lleva al lector a hacer varias reflexiones sobre su estilo de vida y que "contemporáneo" no es sinónimo de "perfección". Recomendable para adolescentes entre 12 y 14 años.
¡Qué decir de esta novela! Asombrosa, mágica, elegante... no habría adjetivos para describirla. La forma de narrar de la autora es brillante y la historia también. Ambientada en China, el país más poblado del mundo, ha sido todo un acierto. Seguiré leyendo libros de esta autora porque este libro me ha emocionado.