«Nunca pensamos en la felicidad porque no sabemos que lo somos, hasta que el tiempo pasa»
Un audiolibro que he disfrutado muchísimo y que caerá en papel porque muchas de las ideas que os voy a dejar por aquí no están desarrolladas y sabéis lo que me escuece dejar algo esbozado y no completado. Me fascina la parte novelada, los diálogos más o menos veraces que pudieron ocurrir tal y como el autor los escribe basándose en cartas y escritos de la época.
La historia de amor de Clotilde y Sorolla, ese decálogo del buen marido, una parte que tuve a bien reproducir dos veces en el coche a todo volumen, quizá algo cale. Le costaba estar separada de ella, la distancia, al irse a París, le hizo descubrir lo que tenía importancia, levantarse y ver a la mujer que amaba y pintar el mar desde su ventana. Al final la felicidad ¿qué es? Cuando estuve visitando la casa de Sorolla, y pensando que esta obra caería sí o sí, volveré con el libro, descubrí que amaba a su familia por encima de todo, que su arte iba ligado a su mujer, ahora sé que la pintó constantemente, sin descanso (aquí pongo un emoticono de suspiros con los ojos puro corazón).
Un aprobado con matricula a la ambientación, a contextualizar el momento sociopolítico y económico que vive el pintor, importantísimo para saber por qué tomo tal decisión y no otra, las circunstancias en las que trascurren los hechos. Y es aquí donde más rabia me da no poder desarrollar lo que escuché y por ser audio no pude apuntar, porque conducía, y se me quedó tan poco que me enfado conmigo misma.
Aquí ideas sueltas que me vienen mientras escribo y que volveré sobre ellas cuando la tenga en papel, aunque esa lectura será muy diferente, me fijaré en detalles, que, por las circunstancias del audiolibro, conducía, pasaron sin reparar en ellos. Quiero volver sobre el motivo que llevo a rajar los cuadros, apuntar más sobre el pedazo márquetin de Electa, ¿por qué tanto revuelo? Ojiplática con las críticas que recibió Sorolla de los ilustres de España. Escribiros con más detalle la reflexión que hace sobre la oleada de tisteza, es una reflexión amplia al momento que vivimos, por qué tanto fatalismo, tanta noticia fúnebre, tanto apagar las ilusiones de unos y de otros, ¿quién se beneficia? ¿Y de una sociedad irrealista quién saca tajada? ¿Dónde reside el punto medio?
Los que tengáis la obre, leeré de nuevo el diálogo de Galdos y Sorolla, «es la nación la que tiene que actuar…». La descripción que hace de esta España nuestra, me da la impresión que estamos congelados desde hace ciento y pico años.
Muy, muy recomendable para conocer a un pintor impresionante que gano un pastón en aquel entonces y del que debemos sentirnos orgullosos, y un retrato de una sociedad…