Revueltas se enfrenta en esta novela a la pregunta que planteaba la historia a los comunistas: si el siglo XX había de ser designado como el siglo de la revolución de octubre o como el siglo de los procesos de Moscú. Los errores, por ello, es una de las grandes novelas comunistas de angustia interrogación y crítica política y ética.
De un lado de la balanza, militantes extraordinarios como Olegario Chávez y Eladio Pintos; del otro, los sacerdotes del partido. Como trasfondo, los procesos y purgas en la URSS, una huelga en la ciudad de México, el asesinado de un prestamista, proletarios en lucha, los hilos que teje el cabecilla fascista y las figuras goyescas del padrote, el enano y la puta.
Una gran novela donde la historia tiene el rostro de cada uno de los personajes inolvidables.
José Revueltas Sánchez was a Mexican writer, essayist, and political activist. He was part of an important artistic family that included his siblings Silvestre, Fermín and Rosaura.
Un comunista llorando por las incongruencias dogmáticas de lo que debió haber sido una antorcha para derrocar al sistema burgués opresor; Revueltas intenta explicar de una manera mexicana, y no cosmopolita (lo cual es de aplaudirse con el sombrero en mano), qué pasó con el Partido Comunista Mexicano, por qué se contaminó al punto de ser una sombra del traidor de la revolución comunista mundial, el asqueroso y megalómano Stalin. El delirio de persecución; las tautologías estúpidas de "el partido está en lo correcto porque es el partido"; los demás, y cualquiera que esté adentro que cuestione aunque sea un poco, son un enemigo a borrar, o hasta matar, son mecanismos que han plagado a todo espectro político, pero a la izquierda del siglo XX se le metió como plaga sin remedio. Hoy solo basta voltear a ver a la "izquierda" mexicana y se puede ver con claridad tajante cómo "Los errores" siguen ahí: con otros datos, con otras verdades históricas que se vuelven la verdad oficial a base de ignomia y violencia.
Sin duda ningún escritor mexicano ha escrito de forma tan elevada como José Revueltas. En esta obra imprime sentimiento a cada palabra y a cada acción de los personajes, adentrándose en lo más profundo de sus seres. Ojalá un día su obra sea valorada como se merece. Por desgracia aún tiene el estigma de "comunista", y vivir con eso en un país tan reaccionario como México es muy difícil.
Ahora entiendo porque Paz le dijo a Revueltas que debía cortarle la cola a sus palabras. Aunque ese estilo de añadir comparaciones para hacer presente los pensamientos de los personajes. Se me hace sublime. Hay una fuerte influencia de Dostoievski indudable. Mario y su semejanza a Rodion Raskolnikov el prestamista. Una atmósfera turbia.
Revueltas hace algo curioso, conoce profundamente la mente del mexicano. Una conciencia lúbrica y simétrica. Como una sierra que conoce la madera que va a cortar. No es una lectura sencilla, hay que estar concentrado. Poner atención y dejarse llenar de lodo hasta los tobillos.
En mi humilde opinión considero que el estilo de esta novela se torna un poco pesado, lo cual me dificultó un poco su lectura.
El epílogo es muy importante: resulta muy interesante la discusión sobre el dogma en el pensamiento comunista (aunque se puede aplicar a otras áreas, claro).
Increíble libro. No por nada Paco Taibo II habla tan bien. No dudo que 4 manos sea directamente influenciado por este libro.
Mí parte favorita es cuando, atrapado en el tráfico de la ciudad de México, el personaje empieza a filosofar sobre el andar de las sociedades comparandolo abstractamente a las figuras conformantes de coches. WOW
Acontecimientos sucedidos a lo largo de un día previo a la gran huelga. Personajes grotescos, la purga del partido comunista y la cruenta ciudad de México, todo descrito con la ya reconocida maestría de Revueltas.
Voy a poner la conclusión de mi tesis que trata sobre esta novela? La voy a poner me vale.
Mediante estas redundancias, que también están señaladas en nuestros subrayados de las citas, se expresa la imagen de la ciudad en Revueltas: en el reconocimiento dialéctico entre Mario y Olegario que se ven mutuamente como agente y como preso; en un enano que cree que es libre pero está metido en una maleta; la lucidez de las ratas encarceladas que salen en la noche en el puesto del prestamista; el herido que imagina Jacobo en la ambulancia, «creyéndose torturado deliberadamente dentro de una celda en movimiento» (p. 72); una llave presa en una caja de cerillos; un poema de Wolfe; el sueño de Magdalena en un barrio sin salidas; la luz que proyecta a través de la persiana una celda sobre el cuerpo de Lucrecia; las líneas de tiza que dibujan en torno al cuerpo muerto de Victorino como una cárcel; la sentencia final a Mario. Lo que todos estos elementos intentan darnos mediante la redundancia es la imagen de una ciudad que produce la ilusión de libertad; de que los personajes son libres en ella, de que se desplazan a guisa, por gusto, de que, como Elena, sus determinaciones son libres y soberanas.
Sin embargo, para Revueltas la ciudad no es sino otra elaboración, más compleja y grande, de una cárcel: en ella los personajes se sienten vigilados, perseguidos, castigados; desean huir de ella; adueñarse de sus sentidos, de su movimiento; y que cuando no pueden dejar de ser reos se contentan con convertirse en policías.
En la dialéctica del lugar y el espacio la manera en la que hilvana Revueltas estos elementos en la trama de la novela no es más que irónica. Los que querían solo asaltar un lugar (el hampa con el prestamista) terminan por controlar y dominar el espacio absoluto de la ciudad; y los que querían dominar el espacio absoluto de la ciudad terminan por ridículamente solo asaltar un lugar (el cuartel anticomunista).
Vicente Francisco Torres (2003) escribe que «Revueltas [dirá con esta novela] con su visión pesimista [que] la vida toda es una cárcel» (p. 201). Lo que Torres olvida, es que la imagen de la alienación, opresión y fetichización de los personajes no opera en Revueltas como una imagen ontológica ni existencial. No es la vida en su drama existencial la que es una cárcel, ni la ciudad como esencia que se expresa de tal manera. Es una cárcel socialmente producida que se expresa en la lógica de la ciudad sobre todo, pero también en la subjetividad de sus habitantes, de sus relaciones sociales y amorosas, en la elaboración y producción de sus deseos. En todos los aspectos de su vida. Pero elaborada social e históricamente. La Ciudad de México no está encadenada en Revueltas a una visión negativa debido a un pesimismo existencial, sino que se constituye de tal forma al reproducirse como contradicción de la modernidad. Ahí radica su crítica al capitalismo. Las ciudades pueden ser distintas. En un espacio imaginado y relacional, la Ciudad de México, y por ahí las ciudades del mundo, no son fantasmales, enemigas, ni están vacías.
"Escúchenme los que aún están de pie del mismo modo que los caídos. Estamos en el infierno, en el regocijante infierno de la vida humana, de donde no quedará de nosotros nada más que las cenizas. Cenizas de Copérnico, cenizas de Galileo, cenizas de Hegel y de Marx, cenizas de poetas, de grandes pensadores y de simples hombres que nos hemos limitado a alimentar el fuego con la esperanza de convertirlo en llamas no infernales. Porque nos hemos propuesto una loca tarea; la de transformar el infierno mediante su propio combustible [...]"