Qué buena biografía y qué agrado ver cómo el autor toma partido y no intenta hacerse el simpático ni el políticamente correcto; los dirigentes de la época eran fanáticos pinochetistas, tanto civiles como militares, y ese era el telón de fondo de la historia de Roberto Rojas, un prodigio en el arco, ese era el clima intelectual y moral donde tomó la decisión que tomó y que tanto daño le hizo al fútbol chileno y que hizo que una generación completa se perdiera la posibilidad de ir a tres mundiales. Pero, a la luz de los hechos, habría sido peor que el régimen se anotara alguna victoria deportiva. De hecho, digan lo que digan, fracasaron estrepitosamente, por más que hoy día vuelvan en forma de sociedades anónimas deportivas, saqueen lo ajeno y se feliciten entre ellos.