Érase una vez una cabra que tenía siete cabritillos. Vivían en una cabaña, en medio del bosque. La cabra les pedía siempre a sus hijos que no jugaran lejos de la casa, pues por aquel bosque rondaba un lobo muy feroz. Un día, la cabra fue a hacer compras a la aldea y les dijo a los –No abráis la puerta a nadie hasta que yo regrese... Este cuento de los hermanos Wilhelm y Jacob Grimm destaca por su original propuesta plástica. Los personajes son figuras de plastilina, dotadas de gran expresividad. Cada imagen está cuidada hasta el más mínimo detalle, con escenografías elaboradas a base de tela, cartulina, madera o arena, en las que no faltan elementos del bosque y del ámbito del hogar. Así, los árboles, las flores, el agua y las distintas dependencias de la casa de los cabritos contribuyen a situar al lector en la historia, como un espectador de excepción.
As saudades que eu tenho de modelar plasticina! Ainda devo ter algum pedaço por aí, daquela cor-de-burro-quando-foge com que fica, quando se misturam as cores todas... tenho de procurar. Mas aqui as cores estão bem separadas e aplicadas no devido lugar. A velha história dos cabritinhos dos Grimm ganha um novo fôlego contada desta forma! Adorei a contra-capa, que é exatamente a mesma composição da capa, mas vista por trás :)