Recoge cinco títulos escritos entre 1909 y 1921: El plano oblicuo, una de las primeras ficciones que escribió; El cazador, crónicas noveladas; El suicida, y, finalmente, Aquellos días y Retratos reales e imaginarios. El primero, con comentarios acerca de temas del momento y, el segundo, con evocaciones de personajes de diferentes épocas y países.
Aunque Reyes llegue a escribir un par de artículos o ensayos insulsos —a mi memoria solo llegan cinco de entre todo el libro—, ellos, como todos los demás, están bien escritos. Es un excelente lector y, por supuesto, un genial escritor.