«Lo que no puedes decir de mí es que yo he sido un sinvergüenza, no puedes decir, no puedes decir. Puedes decir que yo he torturado, ya, hasta es lo mío, es una cosa buena. Pero no puedes decir que yo he sido un sinvergüenza. Lo que sí puedes decir de mí ¿cierto? que yo cumplí una etapa, una etapa bien cumplida. Yo estoy limpio con mi conciencia, limpio con mi frente. Yo creo que lo que yo hice lo volvería a hacer».
Leer sobre la dictadura ocurrida en Chile es impactante, los crímenes de lesa humanidad que hubo dejan sin palabras, más aún cuando las personas que los infringieron están como si nada, en esta ocasión vemos las “confesiones” de Romo un torturador que infringió varias de ellas a pesar de que dice que no hizo nada y solo “veía” a otros hacerlo. Leer la forma descriptiva de las torturas que realizaron, lo cruel que fueron y cómo los desaparecieron es terrible. Lo que más me asombra es que él estaba a punto de que lo fusilaran y como le ofrecieron una oportunidad no tuvo la menor pizca de darse vuelta e ir en contra de las personas que apoyaba. Tremenda la paciencia de la periodista que lo entrevistó, ya que tuvo que aguantar que se hiciera el desentendido en muchos temas. 10/10
Este libro es el resultado de un trabajo periodístico excelente. Durante la entrevista de Nancy Guzmán queda claro que Romo era un punto fuera de la curva, un sociópata y un mitomano que sirve como símbolo de un tiempo, modo de acción y un pensamiento que solo se pudo hacer realidad en los actos de Romo porque eran el resonar de voces que desde diversas partes validaron que alguien llevara a la acción sus deseos asesinos. Pinochet, Krassnoff y Romo fueron embajadores para llevar a cabo algo que particularmente no tenía coraje de hacer don Juanito de las Nieves, pero que durante los años de terror validaba la ¨mano dura¨ desde la comodidad de su sillón, pero que después buscó protección en el escudo de una supuesta ignorancia. ¨Pero nunca pensé que se llegaban a estos extremos¨ decían para convencer a los otros - y a sí mismos - de no haber sido parte del horror. Al juzgarse Romo como culpable, miles ganaban a quien apuntar los dedos y podían asumir su puesto de gente ¨de bien¨. Siguieron con sus vidas, y sus deseos pavorosos seguían protegidos para una nueva oportunidad futura. Esa misma gente que hoy apoya a Kast, a Trump, a Bolsonaro, y que en un futuro también intentarán dar un paso al lado cuando se pase la cuenta por responsabilidad de los actos genocidas de los tiempos que corren. Hoy ya no es la falta de información lo que sirve de muletilla a esta gente, y este
libro es prueba de esto, pero lo si las fake news y todo el ruido ensordecedor de las redes sociales.que serán en un futuro cercano la excusa perfecta para que esta gente ¨de bien¨ se utilice para decir que nunca fueron cómplices de los victimarios de nuestros tiempos. No podría haber mejor momento para la reedición de Romo. Sirve de alerta y de inspiración para abrir los ojos, cerrar los puños y luchar, para que un día si se pueda construir una realidad en que NUNCA MÁS estos errores (y horrores) se repitan
Si bien Romo es el actor principal del libro, gran parte del relato detalla la macabra historia de la DINA y su actuar desde el 74 en adelante. Sin duda un libro potente, gráfico y necesario para la memoria. Podría llegar a ser lectura obligatoria en los colegios.