Ligera, velocísima, con mucho humor, pero también oscura, trágica, Hoy, Júpiter, participa del carácter de fábula y de narración irrefrenable que sólo un magnífico contador de historias como Landero puede hilvanar. Las vidas de Dámaso Méndez y Tomás Montejo corren paralelas, en principio sin otro parentesco que un fluir subterráneo de temas compartidos. La vida de Dámaso es la historia de un odio cuyo origen se remonta a la adolescencia, cuando un joven de su edad le arrebató su lugar en la familia y provocó la ruptura con su padre, un hombre deseoso de redimirse de su fracaso vital a través de los éxitos del hijo. Desde entonces, Dámaso consagra su existencia a servir a esas dos grandes pasiones que son el odio y el afán de venganza. Por su parte, Tomás, profesor y escritor, joven solitario dedicado por entero a la pasión de los libros y del conocimiento, conoce un día el amor, y con él el desorden. Hasta que los destinos de Dámaso y Tomás se crucen y urdan un desenlace compartido.
Luis Landero Durán, nacido en una familia de agricultores extremeños emigrados a Madrid en 1960, tuvo que trabajar muy joven para pagarse los estudios en los oficios más variopintos, en especial como profesor de guitarra flamenca. Estudió filología hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció en la misma como profesor ayudante de Filología Francesa. También fue profesor de Lengua y Literatura españolas en un instituto de bachillerato de Madrid. Actualmente está jubilado, tras impartir clases en la Escuela de Arte Dramático de esta misma ciudad. Desde la aparición de su primera y exitosa novela, Juegos de la edad tardía, donde se da un singular diálogo entre la fantasía y la realidad de raíces cervantinas, y que fue galardonada con los premios de la Crítica de 1989 y el Nacional de Literatura en 1990, ha publicado otras novelas y artículos en la prensa (El País, principalmente) recogidos en ¿Cómo le corto el pelo, caballero? (2004).
No sé por qué las primeras páginas no me terminaban de enganchar... quizá porque su lectura requiere concentración, sentir que no te pierdes nada, porque la propia escritura forma parte de la historia. Pero más allá de los dos primeros capítulos, la lectura ha sido voraz. Maravillosa en todos los sentidos, y con un final en "Víctimas y verdugos" apoteósico.
Me ha gustado mucho cómo escribe Landero (¡por fin le leo!), qué buen manejo del lenguaje. Me ha enternecido mucho Dámaso niño (me recordaba levemente al niño de Los ingratos -Pedro Simón-). Lo que pasa es que en algunos momentos, párrafos, la lectura se me hacía farragosa, sobre todo cuando el narrador era el profesor Tomás Montejo, tan petulante. El argumento me parece muy bueno, una original trama entorno a las expectativas paternas y cómo pueden frustrarnos. Un tema poco tratado. Bien por Luis.
Fracaso. Todos los personajes de la novela fracasan en varios aspectos a lo largo de la novela. Y es que es una novela que va del fracaso. Ni historia de amor ni historia de odio. Puro fracaso. Landero escribe fenomenal, pero esta historia no ha sido para mí. Ni me engancho, ni me gusto.
Otro imprescindible libro de mi amigo Landero, aunque quizás no sea el más conocido. Dos historias tan emocionantes la una como la otra que aparentemente no tienen que ver y que convergen en un inesperado final. Vidas cotidianas sesgadas por la magia que sólo este autor sabe deparar. La forma de escribir de Landero es fresca, estimulante y única. No cuesta nada seguir el argumento y además engancha mucho.
Una gran historia, narrada con un estilo que atrapa, con un vocabulario riquísimo que fluctúa entre las raíces del lenguaje campesino, agrícola, y el de los filósofos y los académicos.
Me ha llamado la atención la capacidad de Landero de contarnos dos historias que acaban confluyendo en una sola de una forma tan fluida y natural que -lo que en otro caso hubiese chirriado o resultado "demasiado casual"- con la narración de Landero te convences de que no podría haber sido de otra manera.
Historia sorprendente sobre los "mandatos" de los padres, la presión hacia el éxito, el fracaso, el rencor, las expectativas, las mentiras que (nos) contamos, la aceptación y la redención.
Me ha gustado mucho
Reto Popsugar Básico 4: Un libro sobre un escritor
No había tenido el placer de leer a Luis Landero hasta hace poco que tropece con Lluvia Fina y me sorprendió gratamente. Yo, Júpiter me ha sorprendido aún más. Una historia brillantemente tejida donde trata relaciones familiares con profundidad, adentrándose en los complejos sentimientos de los personajes con una narración exquisita.
Los pasajes que reflejan los sentimientos y las sensaciones están muy bien construidos. Te llevan de forma precisa al punto que quiere llevarte el autor. Gran capacidad de ponerte en situación y crear intimidad.
Landero es uno de los mejores escritores españoles actuales. Al igual que en "Juegos de la edad tardía", el autor plantea una historia marcada por el engaño donde los protagonistas se fabrican una doble vida o subsisten en una rutina mediocre de envidias y sueños no alcanzados. Recomendable!
Como siempre: fantástico. Merece la pena esperar para leerle. Adoro al personaje de las postales, de los viajes maravillosos, este país está lleno de ellos.
Una novela espectacular. El odio y el rencor son el combustible de un vida que al final se vacía ante la realidad inmisericorde que todos soportamos. Muy recomendable .
Dos historias paralelas: la de Dámaso, y la de Tomás. El primero vulgar y ceporro, el segundo cultivado en la literatura y con cierta brillantez. Dámaso obsesionado con un pasado que no entiende por falta de datos. Tomás obsesionado con el futuro que tiene que elegir para sentirse satisfecho. Ambos atrapados en la imaginación a la que estimula la incertidumbre.
Landero se pregunta otra vez por las relaciones familiares, y hace gala del dominio del lenguaje que suele mostrar. Y se vuelve a preguntar por esos mundos hechos de palabras. Esas palabras que a veces toman corporeidad y pueden sentirse como objetos, como acciones que marcan y dejan su huella.