Le doy una estrella a cada uno de los títulos del libro. Porque 'El pinchazo telefónico' NO está incluido en el volumen, de modo que la última estrella también se queda como fantasma.
Volver de vez en cuando a esas historias en las que el maestro Ibáñez aún mantenía la frescura de lo impúdico, a veces; lo irónico, otras, e incluso lo irreverente, hacían que nos riéramos mucho más de lo que lo hacemos ahora, en la era de lo políticamente correcto SIEMPRE. Pero, en contra de lo que pudiera parecer, el mensaje nos llegaba de una forma clara y directa. Porque para no caer en lo malo, quien tiene que ser bueno es uno mismo, muchas veces independientemente de lo que lo rodee.
Un buen conjunto de historietas, para disfrutar, ahora y siempre, de los dos mejores agentes de la T.I.A.