«¿Qué diría Karl Marx si jugara a videojuegos? ¿Podría hablar de lucha de clases mientras gestiona una ciudad virtual? ¿Qué diría Theodor W. Adorno sobre la «artisticidad» de Dark Souls? ¿O Rosa Luxemburgo sobre la estructura explotadora de la industria del videojuego? ¿Se despierta alguna potencia emancipadora mientras jugamos? (…) Los asuntos que abarca el pensamiento marxista no han perdido vigencia, aunque en ocasiones se han vuelto algo oscuros o han sufrido mala propaganda. Este texto se propone poner en comunicación al marxismo con los videojuegos, como un ejercicio de acercar, clarificar y actualizar ciertos conceptos básicos del pensamiento marxista, al mismo tiempo que se establece un modelo de reflexión y crítica particular a través de este pensamiento para el videojuego».
La industria del videojuego mueve miles de millones de euros cada año en todo el mundo. Sus grandes obras ocupan durante horas a cientos de miles de jugadores. Y todavía hay quien se atreve a tachar este formato de «puro ocio», ajeno a la crítica cultural y política. Aquí, Antonio Flores Ledesma no solo reivindica la capacidad del videojuego de ser vehículo de hegemonía o campo de batalla ideológico, sino que le aplica los instrumentos de análisis del pensamiento marxista. En este ensayo divulgativo, los videojuegos hablan alto y claro de explotación, de lucha de clases, de revolución.
Un libro para gamers empedernidos y para novatos del teclado, una puerta abierta desde el juego a los autores que construyeron algunas de las ideas más luminosas y rompedoras de nuestra historia reciente.
El autor tiene un conocimiento profundísimo y muy bien enhebrado de filosofía marxista, y lo ha puesto al servicio de un ensayo tremendamente didáctico sobre marxismo pero, sobre todo, sobre videojuegos. A lo largo de cada capítulo marida el pensamiento de alguno de los grandes teóricos (Luxemburgo, Kollontai, Lenin, Lukács, Gramsci, el propio barbudo gruñón...) con facetas de la industria y la creación de los mismos y usa esos hilos para formar un enorme telar que dibuja un futuro mejor (y posible). Su mayor virtud es que, siendo inmensamente cerebral, la lectura no se hace nada densa y aclara cada concepto que usa. Al acabar, y esto es lo más importante, uno acaba sabiendo mucho más de marxismo y de videojuegos.
De los libros más gratificantes que he leído en estos últimos meses. Fantástica introducción al marxismo, con definiciones y explicaciones detalladas que muestran el buen nivel del autor.
Las relaciones que hace con la industria de los videojuegos y con los juegos en sí, además del original, son muy ilustrativos. Muy recomendable.
El arte es cenizas, que dicen que hubo fuego y que existe la posibilidad de que haya fuego en el futuro.
Creo que peca de lo mismo que los libros marxistas/socialistas clásicos; usa lenguaje demasiado rebuscado. Y aunque en general eso no me parece algo malo, sí creo que lo es acá porque una de las premisas del libro es acercar el pensamiento de izquierda a quienes juegan (y no todos tenemos conocimiento de términos tan rimbombantes).
Tampoco creo que cumpla con su premisa de acercar a la política a los jugadores, por lo que dije, ni tampoco con su otra premisa, de acercar a los socialistas al videojuego, porque la forma de explicar los videojuegos es, salvo en un capítulo, demasiado pesimista, dejándolos como un objeto demasiado manchado por el capitalismo y el mercado (cosa que no es tan mentira, pero si piensas eso, no digas que buscas acercar los videojuegos a gente de izquierda que no juega).
No obstante, si levantó varios puntos en los que nunca había pensado (aunque no habló de otras cosas que pensé que iba a hablar, como el hecho de que hay muy pocos juegos que propongan un sistema económico diferente al capitalismo), y por eso le pongo el 3 y no el 2 que pensé que le pondría durante todo el libro.
Creo que mi forma de relacionarme con el videojuego cambiará gracias (o por culpa de) a este libro, y eso no puede dejarme indiferente.
No, no dejamos de disfrutar un videojuego porque la protagonista sea una mujer lesbiana, dejamos de disfrutarlo cuando descubrimos que son productos creados y consumidos bajo la lógica del sistema capitalista. Este sistema los convierte en una mercancía más, que la industria utiliza como escaparate de la ideología dominante, al tiempo que maltrata a sus creadores mediante explotación laboral y a los jugadores, transformando su ocio en una máquina de gastar dinero. El ensayo es ejercicio de análisis e imaginación en el que se repasan conceptos clave tanto del marxismo, como de los videojuegos con bastantes ejemplos algunos incluso que tratan de ser alternativa, pero muy pocos. Personalmente creo que la alternativa tendría que estar mas representada en el ensayo.
Ligero y muy bien planteado, podría ser una buena introducción a los diferentes autores que usa como referencia para hablar sobre videojuegos. Ahora bien, no es un libro que haga un análisis en profundidad. Al final es fiel a su subtítulo, así que cumple.
Ni siquiera me había parado a pensar en la mayoría de cosas de las que aquí se habla. Y no son pocas (ni poco importantes), pero desde luego es una lectura más que recomendada para cualquier videojugador, especialmente para aquellos encariñados de la estrategia y gestión de recursos.
Una pasada, con un lenguaje muy asequible para los que sean más profanos en filosofía (mi caso) y un gran número de referencias cruzadas entre videojuegos, marxismo, ejemplos y muestras entendibles de lo que quiere proponer. Se me ha hecho MUY raro el formato (es un libro muy pequeño en cuanto al tamaño pero a la vez es extenso) pero me lo he leído super a gusto y me quedo con la matrícula del autor para buscar más material en este sentido. Muy muy recomendable si buscas ir más allá con los videojuegos.
El propio subtítulo lo deja claro: "Una introducción al marxismo desde los videojuegos, y viceversa". Según el bagaje dentro de este campo que llevequien lo lee, tal vez de la sensación de que algunos de los análisis no se extiendan tanto como gustaría, pero eso dista mucho de ser un problema: personalmente, terminé la lectura con una lista de libros y de juegos a los que echar un vistazo —y algún que otro concepto en el que no me había parado a pensar. Misión cumplida como introducción a la temática, entonces.
Muy entretenido, muy didáctico, muy bien escrito. No sé cómo funciona como introducción a los videojuegos para los marxistas, pero sí que puedo decir que es una genial introducción marxista a los videojugadores. En ocasiones diría que le cuesta algo de más trazar la conexión entre los autores y sus supuestos acercamientos a los videojuegos.
El propio Antonio es consciente de sus limitaciones. El "introducción" de su título no es en vano. Creo que hay que tener esto muy presente a la hora de valorarlo. No se entra en profundidad en ninguno de los autores pero creo que sí da las pinceladas necesarias para que el ensayo funcione en su propuesta.
Una pasada, lo he disfrutado mucho. No soy un gran conocedor de los videojuegos, así que el libro me ha aportado no solo una visión novedosa sobre el pensamiento de distintos teóricos marxistas (o adyacentes), sino también un acercamiento muy enriquecedor al estado y la historia de la industria. Por supuesto, hay algunas generalizaciones o simplificaciones en lo que se refiere a la aplicación de ciertas perspectivas que a uno le pueden chirriar, aunque el autor avisa muy claramente desde el principio que esto es inevitable por la naturaleza del ensayo, para hacer que sea menos farragoso y más manejable que una tesis. Creo que lo que me ha resultado más problemático es el apartado feminista y su tratamiento de los roles de género, porque quizá asociar una mecánica de juego violenta a "lo masculino" sea algo cercano al esencialismo, o así es como yo lo entiendo. No obstante, se entiende por dónde quiere ir o qué está señalando, que es lo importante. En conjunto, me parece un artefacto ideológico muy útil, pensamiento revolucionario vivo y puesto en práctica de manera creativa.
Resulta un libro de divulgación marxista interesante, que pretende abrir una visión de estudio con un énfasis en el materialismo dialéctico de Marx y quiénes figuran como algunos de sus herederos a través de la historia. Nos da la visión de distintos autores como si estos tuvieran que poner su foco de estudio e interpretación a raíz de la experiencia de diferentes videojuegos que dan la posibilidad de una lectura y crítica desde este enfoque. No sé puede esperar del libro exhaustos y extensos ensayos sobre el pensamiento de los autores, pero si despierta el interés por procurarse a la lectura de estos para ahondar en los temas tratados del autor.
Uno de los grandes miedos que uno tiene al tocar obras introductorias es que pequen de sobremanera en reduccionismos o que saquen conclusiones tibias. Superando todo temor, me ha callado la bocota interior.
Excelentemente bien escrito, hilado que da gusto y trazando analogías sencillas de seguir. Me ha gustado que, aun con sus claros brochazos introductorios, no desprecie el ser sesudo si asi es necesario. Algo que agradezco, porque ha sido el tono perfecto para que me abra boca con autores de los que tenía, hasta ahora, meras vagas referencias. Lo recomiendo a todo "gamer" que quiera ver más allá de su pito
Quizás me ha llevado demasiado tiempo terminarme este librito, pero no era porque fuera complejo o denso. Sin duda alguna es claro en todos los temas que quiere acercarnos y mezclar. El videojuego necesita ser pensado desde la vida dañada y la posibilidad emancipadora. ¿De qué nos valdría si no el arte como bien dice Adorno? Queda claro, como ya he dicho en otras partes, todo aquello que he llegado a reflexionar y nunca a escribir, están reflejados en este libro y solo puedo darle mi más sincera enhorabuena a Antonio Flores Ledesma.
Puf me ha flipado. Es que qué buenas metáforas, madre mía. A mí además que la filosofía me la enseñaron taaaaaan mal en bachillerato, que jamás la entendí ni disfruté nada. No es mentira que un par de capítulos al principio me han costado una miaja más, pero luego ya como cena en Ramadán.
Antonio Flores Ledesma (tol nombre, para que no haya equivocaciones), si por casualidad leyeras esto, dos cosas: primero que muchas gracias por escribir el libro, y segundo que quizá te gustaran Terra Nil y Spiritfarer.
Excelente ensayo que presenta distintas visiones de diferentes autores y autoras marxistas o próximos al materialismo dialéctico y que relaciona su pensamiento (parte del mismo, ya que se dan unas pinceladas de cada autor o autora) con los videojuegos. El texto no es denso, se lee con gusto y facilidad y da unas cuantas ideas para profundizar en obras (ya sean escritas o videojueguiles) con las que seguirle el juego (pun intended) al autor.
Una interesante introducción al marxismo si tienes un conocimiento general sobre videojuegos. Aunque me hubiera gustado que profundizara un poco más en los conceptos, entiendo que es eso: una introducción muy básica del marxismo.
Lo bueno es que es un ensayo que no es complejo de leer y las ideas están bien planteadas y son fáciles de seguir.
Un libro de videojuegos muy denso. Un libro de filosofía muy light. Una forma de recordarnos que el día a día es política y que aquello que consumimos, también.