Constantinopla, año 389, una soleada mañana de marzo una larga comitiva sale de la iglesia de los Santos Apóstoles portando un féretro. Su destino, Carranque. A la cabeza, Achantia, la viuda, cumple la última voluntad de su marido: regresar a Hispania.
Así comienza esta novela en la que Bernabé Mohedano recrea la vida y el larguísimo viaje de uno de los hombres más influyentes del Imperio y mano derecha del emperador Teodosio, Materno Cinegio, quien murió cuando iba a ser elevado a cónsul de Oriente.
A su lado, durante su azarosa vida, junto a personajes de indeleble calado histórico como Agustín, Dámaso, Prisciliano, Valentiniano, Ambrosio, Hipatia, Libanio o el mismo Flavio Teodosio, recorremos el bajo Imperio romano. Así somos testigos del gusto y lujo de la época; las guerras en África, Persia, Britania, el Rin o el Danubio; las constantes intrigas de palacio; el asentamiento del cristianismo niceno como único credo oficial, la persecución de los herejes; el encaje de hunos y godos entre el ejército romano o la consolidación de Teodosio como único amo del mundo hasta que dividió el Imperio entre sus dos hijos.
Cinegio fue un hombre poderoso cuyo legado todavía pervive pero que no pudo acabar sus días en su fabulosa villa hispana y fue su esposa la que cumplió su deseo de volver a Carranque.
Hay un pueblo en Toledo, muy cerca de la provincia de Madrid, que se llama Carranque. Cerca de este pueblecito hay un yacimiento arqueológico excepcional, a la vera del río Guadarrama: la villa romana de Carranque., también llamada villa de Materno, dado el que este nombre aparece en uno de los excepcionales mosaicos que se conservan "in situ".
El yacimiento comprende los restos de un palacio (donde se han encontrado restos marmóreos la mayor parte provenientes de la parte oriental del Imperio), un mausoleo y una villa con espectaculares mosaicos.
También tiene un centro de interpretación, que está un poco abandonado después del fuerte bajón de la financiación de los yacimientos arqueológicos tras la crisis de 2008 y la pandemia. Sin embargo parece que la actividad se está renovando y la charla que dan los guías, bien merece acercarse a este paraje. Además la recreación en 3D que ya se puede hacer allí desde la página de Parques de CAstilla la Mancha, mejora mucho la experiencia. Además, justo este año se cumplen 40 años de su descubrimiento, por un agricultor.
La villa está datada hacia el año 400 dc, en pleno periodo bajoimperial.
¿Y quien era este Materno? ¿Puede haber sido el dueño de esta villa en Hispania?
El personaje existió. Se llamaba Materno Cinegio. Fue un alto funcionario de la época de Teodosio el Grande, que reinó hasta 395 y luego partió el Imperio entre sus dos hijos Honorio y Arcadio.....infaustos tiempos.
Fue hombre de confianza de Teodosio, emperador de origen hispano, y su desempeño lo llevó a cabo fundamentalmente en la parte oriental, donde llegó a ser Prefecto del Pretorio de Oriente, cargo sólo por debajo del emperador. Murió en 388, justo cuando iba a ser nombrado Cónsul.
Los primeros registros que aparecen de Cinegio, corresponden a 381. Sin embargo el autor se embarca en una difícil reconstrucción de la vida del personaje, intentando ligar su vida a la del clan hispano de Teodosio. Recorremos el Imperio desde los tiempos de Valentiniano y Valente. Asistimos a todos los problemas que acosan a este gigante con pies de barro: Todo tipo de invasiones en el limes (persas, godos, alanos, sármatas, cuados, alamanes, vándalos, todos ya asoman la cabeza y atacan continuamente), revueltas (Firmo en África), usurpadores (Magno Clemente Máximo en la parte occidental, Procopio en Oriente), problemas religiosos (Prisciliano, pugnas entre las distintas corrientes religiosas-arrianos, nicenos, donatistas, maniqueos, paganos-). En fin la propuesta es difícil y el resultado es bastante aceptable, la verdad, aunque le falta un poco para llegar a niveles altos de disfrute.
A mi humilde entender ¿Qué le ha fallado para merecerse sólo estas 3 estrellas?. La historia está bien contada, pero la narrativa no te atrapa, no te empuja a no dejar de leer. Le hace falta pulirla un poco y hacerla más atractiva y ágil para el lector.
Los personajes tampoco te atrapan, con muchos clichés, muy ingenuos. Tampoco ha sabido que hacer muy bien con el personaje principal, Materno Cinegio. Quiere dotarlo de carisma, de unas características especiales, casi sobrenaturales. No me ha llegado demasiado, aunque reconozco la dificultad de crear la mayoría de estos personajes de la nada.
No se habla demasiado de las peripecias de los godos en el interior del Imperio, tras la desastrosa Adrianópolis y tienen una importancia fundamental. Teodosio lidió con ellos, pero no los puedo derrotar o expulsar, tuvo que ligarlos al Imperio con un "foedus". Tendré que recurrir a Pedro Santamaría para seguir con esto.
Tampoco explica nada de la administración imperial civil y militar del Imperio, que cambió totalmente tras Diocleciano. Habla de todo tipo de cargos, pero si quieres enterarte un poco de algo, te toca dar una zambullida importante en internet. La jerarquía de los cargos civiles, la organización del ejército y de las legiones. Un campo inmenso hay aquí.
Y por supuesto....NO hay mapa.
En cualquier caso añadiré a la saca su libro anterior: "El señor de Bobastro", otro personaje excepcional.
Este libro se me ha hecho muy pesado, espeso, y difícil de digerir. Al menos en cuatro ocasiones decidí dejar la lectura del mismo. Puede que el autor se haya trabajado mucho la documentación sobre los personajes y lugares, pero no se trasmite ningún aliciente que te mantenga activo y con ganas de retomar la lectura. Ya se ha mencionado por otros comentarios la falta de un mapa de las localizaciones. Si ponemos los topónimos en su versión original, por mucho listado que se coloque al final, tenemos que ir a internet para localizar dichos lugares. Sobran muchos personajes superfluos que enredan la trama. No recomendaría este libro